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Especialistas y organizaciones civiles consideran que la actualización del POZMVM debe coordinar las políticas de vivienda, movilidad, agua e infraestructura, con participación ciudadana y un presupuesto metropolitano que garantice su aplicación.

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La actualización del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM) representa una oportunidad para atender los problemas compartidos de la metrópoli con una visión de largo plazo, coincidieron organizaciones de la sociedad civil y especialistas, quienes llamaron a fortalecer la coordinación entre gobiernos y la participación pública.

En un pronunciamiento fechado el 14 de octubre de 2026, el Colegio de Urbanistas de México (ECUM), el Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México), el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), Oxfam México, CORE Ciudades Vivibles y Amables, y la Asociación Mexicana de Urbanistas destacaron la necesidad de actualizar el instrumento, cuyo antecedente data de 1998.

 

Desde entonces, la zona metropolitana ha experimentado cambios demográficos, territoriales y económicos que requieren nuevas herramientas de planeación para abordar asuntos como vivienda, movilidad, agua, infraestructura, medio ambiente, desarrollo económico y espacio público.

 

Las organizaciones señalaron que la metrópoli funciona más allá de sus divisiones administrativas: millones de personas se desplazan diariamente entre municipios y alcaldías para trabajar, estudiar y acceder a servicios. Por ello, consideran que estos desafíos requieren acuerdos y acciones coordinadas entre los distintos órdenes de gobierno.

Consulta pública y participación ciudadana

El pronunciamiento reconoce el proceso de consulta pública del proyecto, programado del 24 de septiembre al 22 de noviembre de 2026, como una oportunidad para que la ciudadanía conozca la propuesta, presente observaciones y contribuya a su construcción.

 

 

También destaca la consulta indígena, orientada a incorporar las perspectivas y propuestas de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas de la región.

 

Para las organizaciones, la planeación debe partir de las condiciones reales del territorio: identificar dónde se concentra la población, cómo se desplaza, qué zonas presentan déficits de servicios e infraestructura y cuáles enfrentan mayores riesgos o presiones ambientales. Este diagnóstico permitiría orientar las decisiones hacia un acceso más equitativo a los servicios, las oportunidades y el bienestar.

 

Un plan que requiere presupuesto y coordinación

Los firmantes consideran que el POZMVM debe entenderse como un acuerdo sociopolítico sobre el futuro de la metrópoli, sustentado en información, participación ciudadana, diálogo y coordinación institucional.

Sin embargo, advirtieron que su aplicación requiere un presupuesto metropolitano etiquetado y mecanismos transparentes que permitan convertir los objetivos de planeación en acciones concretas y evitar que el programa quede únicamente en el papel.

La actualización también puede contribuir a fortalecer una identidad metropolitana común, sin sustituir las identidades de municipios, alcaldías y comunidades. El objetivo es reconocer los problemas compartidos y las responsabilidades de cada autoridad para atenderlos.

Cabe señalar que no hicieron ninguna mención sobre el tema del predial.

Finalmente, las organizaciones convocaron a la ciudadanía, las comunidades, las instituciones académicas, los especialistas y los sectores productivos a participar en la consulta pública, con el propósito de construir una visión de largo plazo acorde con los retos actuales del Valle de México.