El Comité Olímpico Internacional confirmó a París como sede de los Juegos de 2024 en septiembre de 2017. A partir de entonces, con siete años de anticipación, comenzó la fase operativa de organización coordinada entre las instancias de gobierno local y federal responsables de la infraestructura y la operación de los Juegos.
En materia de movilidad, por ejemplo, se amplió y articuló la infraestructura ciclista hasta superar los 1,200 kilómetros de ciclovías. En seguridad, se desarrolló durante años, una compleja coordinación entre el gobierno nacional, la policía, el ejército y las autoridades locales. Todo ello, porque la ceremonia inaugural tendría lugar sobre el río Sena a fin de exhibir al mundo lo mejor de los monumentos históricos de la capital francesa.
Respecto al medio ambiente, París se propuso reducir la huella de carbono respecto a los Juegos anteriores, y desde luego, recuperar y sanear el Sena, no solo para albergar competencias acuáticas, sino para dejar un legado permanente para la ciudad.
La inversión directa en infraestructuras vinculadas a los Juegos, superó los 3,500 millones de euros y generó aproximadamente 180 mil empleos. Entre los legados más tangibles, destacan las 52 hectáreas de regeneración urbana, la construcción de más de 2,800 viviendas, la ampliación de la Línea 14 del metro hasta el aeropuerto de Orly, y la incorporación de 240 estaciones de transporte público. También, se logró disminuir un 47% las emisiones de carbono en comparación con Londres 2012 y Río 2016.
“Las comparaciones son odiosas”. Desde luego no es lo mismo concentrar una justa deportiva internacional en una sola ciudad, que dividir un Mundial de futbol en tres países diferentes. Sin embargo, es válido comparar la existencia de una estrategia urbana de mediano plazo, frente a la ausencia de una visión integral. Es muy diferente elaborar un programa siete años antes, a improvisar obras desarticuladas que hoy se inauguran sin terminar.
La ex alcaldesa de París, reúne tres perfiles interesantes: funcionaria técnica, política socialista y una alcaldesa transformadora. Estudió Derecho en la Universidad de Lyon y tiene estudios de posgrado. Es muy probable que su visión de ciudad, provenga de los años que trabajó en la administración pública francesa donde reconoció la importancia de los servicios públicos y la planificación de largo plazo, así como los 13 años que pasó en el Ayuntamiento trabajando directamente en temas de urbanismo, espacio público, movilidad y grandes proyectos urbanos.
Hidalgo no surgió en el vacío. Su visión de Paris es el resultado de una mezcla de tradiciones urbanas francesas, redes internacionales de alcaldes y pensadores urbanos contemporáneos. Fue una figura destacada dentro de C40 Cities Climate Leadership Group, y contó con la influencia de Carlos Moreno, profesor e investigador de La Sorbona, y creador del concepto de la “Ciudad de los 15 minutos”.
Mientras Anne Hidalgo consolidó su trayectoria en la administración pública y la gestión urbana, Clara Brugada desarrolló la suya en el activismo comunitario, las organizaciones sociales y el trabajo territorial. La primera, estuvo varios años como responsable de urbanismo; Brugada pasó más de una década gobernando Iztapalapa. El único reconocimiento internacional de la Jefa de Gobierno, ha sido por la construcción de la Utopías, proyecto de Carlos Moreno.
En términos de visión, una aprovechó el pretexto de una cita deportiva internacional para transformar su ciudad, y la otra, sin ninguna visión, pintó ajolotes morados por toda la ciudad. Y a unos días de la inauguración del Mundial, las obras mínimas requeridas están sin concluir.
Hace un par de meses, tuve la ocasión de conocer la oficina del arquitecto francés Dominique Perrault. Me impresionó la escala de los proyectos como el de Villejuif-Gustave Roussy, una infraestructura de 50 metros de profundidad, o la estación intermodal del Gangnam en Seúl; por supuesto, también la Villa Olímpica de París.
*Presidente Monumental, fundación para la Conservación del Patrimonio Cultural de México.