Durante los últimos 25 años, la organización impulsada por la Asociación de Distribuidores Nissan ha construido más de 125 escuelas primarias públicas en México, beneficiando a más de un millón de niñas y niños y consolidándose como uno de los programas de infraestructura educativa más importantes promovidos por el sector empresarial en el país.
Para Anabel Ramírez, gerente general de Fundación Distribuidores Nissan, la educación representa una de las herramientas más poderosas para generar oportunidades y transformar vidas.
“Estamos convencidos de que la educación es la llave que abre las puertas del futuro para cada niño y niña de México”, afirmó.
“Trabajamos muy de la mano con las secretarías de educación para asegurar que las escuelas estén operando al 100% desde el primer día, con maestros, alumnos y todo lo necesario para funcionar”, señaló.
Ramírez destacó que Oaxaca es la entidad con mayor número de escuelas construidas por la fundación, mientras que actualmente se gestiona la apertura de la escuela número 126 en Jalpa de Méndez, Tabasco.

Además del impacto educativo, el programa refleja cómo la colaboración entre empresas, distribuidores, autoridades y comunidades puede generar beneficios permanentes para el desarrollo social.
“Cada persona que compra un vehículo Nissan contribuye indirectamente a esta causa, porque una parte de esos recursos es destinada por los distribuidores a la construcción y equipamiento de escuelas”, explicó Anable Ramírez.
El caso de Fundación Distribuidores Nissan confirma que la responsabilidad social empresarial puede ir más allá de la filantropía tradicional y convertirse en una inversión de largo plazo que contribuye al desarrollo de las comunidades y del país.