Una disputa legal sobre el uso del nombre de la arquitecta Zaha Hadid ha enfrentado a la firma Zaha Hadid Architects con la Zaha Hadid Foundation, en un caso que pone en el centro el control del legado y la marca asociada a una de las figuras más influyentes de la arquitectura contemporánea.
El conflicto se origina en un acuerdo de licencia firmado en 2013, cuando Hadid aún estaba viva. En ese contrato, la arquitecta —propietaria del nombre como marca registrada— permitió que su estudio utilizara su nombre a cambio del pago de una regalía equivalente al seis por ciento de los ingresos netos anuales del despacho.
En 2024, la firma dirigida por el arquitecto Patrik Schumacher inició un proceso legal para revisar las condiciones del contrato. El despacho argumentó que la obligación de pagar regalías de forma indefinida resultaba excesiva y limitaba su capacidad operativa. Inicialmente, un tribunal británico desestimó la solicitud de modificar el acuerdo.
Sin embargo, en febrero de 2026, una corte de apelación en Londres revocó esa decisión y determinó que el contrato podía rescindirse con un aviso razonable, lo que permite al estudio terminar el acuerdo de licencia existente. La resolución también abre la posibilidad de que la firma cambie su nombre en el futuro.
La decisión judicial tiene implicaciones tanto para la identidad institucional del estudio como para las actividades de la fundación, que financia iniciativas vinculadas a la investigación, la educación y la preservación del trabajo de la arquitecta.
Fundada en 1979, Zaha Hadid Architects es uno de los estudios más reconocidos a nivel internacional y ha desarrollado proyectos en múltiples continentes. Tras la muerte de Hadid, Schumacher asumió la dirección del despacho y continúa liderando sus operaciones globales.