|  

El comercio electrónico en México atraviesa una etapa de consolidación acelerada, con un crecimiento que supera ampliamente al del canal tradicional y que comienza a perfilarse como un componente relevante de la estructura productiva del país.

9 No me gusta0

El informe E-commerce en México: crecimiento, competencia y desafíos, elaborado por Deloitte, señala que, a nivel global, el comercio electrónico pasó de representar 15.8% de las ventas minoristas en 2021 a 17.8% en 2025, impulsado por mayor conectividad, inclusión financiera y alfabetización digital. En economías como China y Estados Unidos, más de una quinta parte de las ventas minoristas ya se realizan en línea.

 

Respecto a México, aunque las tiendas físicas aún concentran 91% del comercio minorista, el canal digital crece seis veces más rápido. Entre 2016 y 2025, las ventas en línea registraron una tasa media anual de 24%, frente a 4% del canal tradicional. Se estima que en 2025 el valor de las ventas online alcanzó hasta 872 mil millones de pesos, con una tendencia de crecimiento sostenida hacia 2028.

 

El dinamismo responde a varios factores. Por un lado, la base de usuarios digitales se amplió de manera significativa: el país cuenta con más de 100 millones de internautas y hasta 67.2 millones de personas que adquieren bienes o servicios en línea. Por otro lado, la intermediación financiera ha avanzado: el número de tarjetas de crédito pasó de 25 a 38 millones entre 2019 y 2025, además del auge de billeteras digitales, pagos con QR y esquemas de efectivo digitalizado.

 

La inversión privada ha sido determinante. Entre 2022 y 2025 se confirmaron inversiones por 17.1 mil millones de dólares en logística, tecnología y servicios financieros. Destacan proyectos de infraestructura para “última milla”, centros de distribución y almacenamiento automatizado, así como desarrollos tecnológicos de gran escala.

 

Mientras, en el entorno competitivo, Amazon lidera en ventas directas, mientras Mercado Libre encabeza el segmento de marketplace con ventas de terceros. También avanzan jugadores como Walmart, Liverpool y Coppel, que han fortalecido sus estrategias omnicanal. En categorías específicas, Shein domina ropa y calzado, mientras que en comestibles la competencia se concentra entre Amazon, Mercado Libre y Walmart.

 

 

Sin embargo, el potencial del sector enfrenta obstáculos estructurales. De los más de 100 millones de usuarios de internet, 64.5 millones no compran artículos en línea. Las principales razones son la preferencia por la tienda física (33%), la falta de interés (21%), carencias en habilidades digitales (19%) y desconfianza en la seguridad de las transacciones.

 

Plantea el análisis de Deloitte que el comercio electrónico debe concebirse no solo como un canal de ventas, sino como parte de la infraestructura económica del país. En 2025, el comercio al por menor representaría 10.4% del PIB, de los cuales 2.3 puntos porcentuales estarían asociados al e-commerce, con tasas de crecimiento comparables a sectores como servicios de salud.

 

El reto para México es transitar hacia una estrategia integral que articule política pública y sector privado: ampliar la conectividad, fortalecer la alfabetización digital, robustecer la ciberseguridad y facilitar la incorporación de empresas —especialmente pymes— al entorno digital. Actualmente, 94% de las unidades económicas aún no venden en línea.

De lograrlo, el comercio electrónico podría consolidarse como un sector productivo estratégico, con capacidad de impulsar productividad, formalización y generación de empleo, más allá de su papel como simple canal comercial.