El informe E-commerce en México: crecimiento, competencia y desafíos, elaborado por Deloitte, señala que, a nivel global, el comercio electrónico pasó de representar 15.8% de las ventas minoristas en 2021 a 17.8% en 2025, impulsado por mayor conectividad, inclusión financiera y alfabetización digital. En economías como China y Estados Unidos, más de una quinta parte de las ventas minoristas ya se realizan en línea.
El dinamismo responde a varios factores. Por un lado, la base de usuarios digitales se amplió de manera significativa: el país cuenta con más de 100 millones de internautas y hasta 67.2 millones de personas que adquieren bienes o servicios en línea. Por otro lado, la intermediación financiera ha avanzado: el número de tarjetas de crédito pasó de 25 a 38 millones entre 2019 y 2025, además del auge de billeteras digitales, pagos con QR y esquemas de efectivo digitalizado.
Mientras, en el entorno competitivo, Amazon lidera en ventas directas, mientras Mercado Libre encabeza el segmento de marketplace con ventas de terceros. También avanzan jugadores como Walmart, Liverpool y Coppel, que han fortalecido sus estrategias omnicanal. En categorías específicas, Shein domina ropa y calzado, mientras que en comestibles la competencia se concentra entre Amazon, Mercado Libre y Walmart.
Sin embargo, el potencial del sector enfrenta obstáculos estructurales. De los más de 100 millones de usuarios de internet, 64.5 millones no compran artículos en línea. Las principales razones son la preferencia por la tienda física (33%), la falta de interés (21%), carencias en habilidades digitales (19%) y desconfianza en la seguridad de las transacciones.
El reto para México es transitar hacia una estrategia integral que articule política pública y sector privado: ampliar la conectividad, fortalecer la alfabetización digital, robustecer la ciberseguridad y facilitar la incorporación de empresas —especialmente pymes— al entorno digital. Actualmente, 94% de las unidades económicas aún no venden en línea.
De lograrlo, el comercio electrónico podría consolidarse como un sector productivo estratégico, con capacidad de impulsar productividad, formalización y generación de empleo, más allá de su papel como simple canal comercial.