Siempre que estemos en ambientes cerrados o semicerrados (salón de clase, oficinas, iglesias) e incluso en congregaciones de gente a la intemperie, hay que portar el cubrebocas y mantener una sana distancia.

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Ante la nueva oleada de contagios que se está presentando a nivel mundial debido a la nueva variante del Coronavirus, es necesario reforzar las medidas de seguridad y protección en la casa, familia y espacios laborales.

A la nueva crisis se suma a la incapacidad e inoperancia del Gobierno Federal para articular cualquier campaña seria de salud, ya que su prioridad, es que “todos regresen a clases o al trabajo”.

Según un comunicado de la UNAM, aunque las poblaciones más afectadas están entre 20 y 50 años debido a que presentan más movilidad:

“El virus SARS-CoV-2 (desde el virus original de Wuhan, en China, hasta la variante Ómicron de África)  “agarra parejo”, aunque las poblaciones más afectadas están entre 20 y 50 años aproximadamente, porque son  las que actualmente tienen más movilidad”, señala el doctor Samuel Ponce de León, titular de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus.

Debemos recordar que el virus se trasmite fundamentalmente “en gotas aéreas” que expulsamos al hablar,  al estornudar, al toser, ya que quedan flotando en forma de aerosol en ambientes cerrados, por lo que los cubrebocas nuevamente son la barrera fundamental para no infectarnos.

Siempre que estemos en ambientes cerrados o semicerrados (salón de clase, oficinas, iglesias) e incluso en congregaciones de gente a la intemperie, hay que portar el cubrebocas y mantener una sana distancia, agrega.

Además, es necesario tener una correcta ventilación de las áreas en donde estamos laborando o dando clases o realizando nuestras actividades, además que las personas que desarrollan síntomas de la enfermedad o con sospechas de COVID-19 deben voluntariamente autoconfinarse.

1.- Cubrebocas bien sellado. En el transporte público, “donde la convivencia es muy íntima”, para minimizar el riesgo de infección, se deben mantener abiertas las ventanas de los vehículos y una higiene correcta, sobre todo de manos y de ajustarse correctamente el cubrebocas y si es posible usar dos, “perfectamente sellados”, además de no quitárselos ni tomarlos con la mano.

2.- Todos los cubrebocas son útiles. Desde aquellos que se pueden elaborar fácilmente en casa y hasta cubrebocas de diferente tipo que se pueden adquirir en farmacias. Sin embargo, asegura Ponce de León, que el cubrebocas tenga tres capas de una tela de algodón o del material con el que se hacen los cubrebocas quirúrgicos, los azules, que cuentan con unos dobleces que se acomodan muy bien, son más óptimos.

Agregó que los N95 cuentan con una alta eficacia para el filtro de partículas y se ajustan más y  mejor.

Siempre hay que usar el cubrebocas hasta el puente de la nariz y por debajo de la barbilla, recomienda el doctor Ponce de León.

3.- Agua y jabón. En el caso de un familiar con sospecha de infección, con síntomas o ya infectado con COVID-19, además del autoconfinamiento, los utensilios de comida deben lavarse “con agua, jabón y listo”.

La transmisión del virus, insiste Ponce de León, es por vía aérea. No a través del contacto con este tipo de utensilios (si están lavados) ni por el consumo de alimentos.

Uno se puede infectar si después de tocar alguna superficie (mano, vaso, botella) donde se hayan depositado secreciones respiratorias por toser o estornudar en ellas, se agarra la nariz, los ojos o la boca.

“Nadie puede garantizar que la evolución de una infección por Ómicron vaya a ser leve. La semana  pasada un joven de 30 años con sus vacunas, padecía una grave insuficiencia respiratoria por la variante Ómicron”, agregó.  

No se puede, finaliza el especialista, decir que el virus tiene una menor virulencia, “ser negligentes o autocomplacientes con las precauciones que hemos venido llevando hasta ahorita”.

Con información de El Heraldo de México