Ante de la pandemia del nuevo Coronavirus, pocas empresas en el país ofrecían a sus colaboradores alguna opción de trabajo a distancia.

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Durante el tercer trimestre de 2021, un número creciente de empresas en México han adoptado el trabajo en casa como una modalidad total o parcial. Según el más reciente informe al respecto de Bain & Company, cuatro han sido los factores principales.

En primer lugar, está el ahorro en costos operativos que van del 15 al 30%, con un potencial de hasta 20% adicional mediante el rediseño de procesos operativos.

De acuerdo con el estudio, mejorar la propuesta de valor para el empleado ha sido fundamental, considerando que “los colaboradores motivados son dos veces más productivos”, en comparación con los que se sienten solamente satisfechos. Lo anterior, mediante una mayor autonomía en sus actividades.

El maximizar el acceso al talento permite a las empresas acceder a diferentes grupos de talento globales y diversos. Finalmente, la mejora medioambiental ha sido evidente, toda vez que el trabajo a distancia ahorra hasta 600 litros de gasolina, dos toneladas de emisiones de gases invernadero y 45 árboles por cada empleado, cada año.

En el caso de los empleados, indica el informe, la mejora entre el equilibrio de la vida laboral y familiar ha sido notable, gracias a la flexibilización de los horarios y la notable reducción de tiempo en los traslados casa-oficina, oficina-casa. “Casi 180 horas de tiempo de transporte”, explica Bain & Company.

Asimismo, ha permitido el aumento de sus ahorros promedio entre 15 mil y 25 mil pesos anuales.

Cabe señalar que en México la idea del Home Office no había proliferado en los últimos años; sin embargo, la emergencia sanitaria aceleró a un ritmo sin precedentes la digitalización del trabajo, impactando los hábitos de consumo de los mexicanos.

Por último, el informe explica que debe considerarse que “los modelos de trabajo a distancia exitosos incluyen cambios estratégicos”, para darle continuidad a la cultura dentro de un mundo virtual, por lo que enlista:

  1. El rediseño de procesos.
  2. Los cambios tácticos como las políticas de Home Office.
  3. La adopción de tecnologías de trabajo remoto.
  4. Las plataformas de gestión del rendimiento laboral.