El país se ha convertido en la primera operación comercial urbana en el mundo para las app de reparto, apuesta que podría extenderse a Colombia, Perú o México.

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Ecuador se suma a los proyectos piloto que combinan tecnologías de drones con las aplicaciones móviles de reparto, con una iniciativa entre Rappi y Aerialoop, para conectar en tiempo récord a Quito con Tumbaco, Cumbayá, Pomasqui o el Valle de los Chillos, situados a 30 kilómetros de distancia.

Este proyecto tiene la finalidad de evaluar la viabilidad operacional del uso de aviones no tripulados para las entregas a domicilio, que se extenderá entre tres y seis meses, para realizar alrededor de 200 entregas, y evaluar precios y costos, además de comprobar implicaciones técnicas.

Fernando Jáuregui, jefe de operaciones y codirector de Rappi en Ecuador, comenta que “somos el primero en la región que está manejando este concepto. Hay otras aplicaciones de delivery con drones, pero la viabilidad, hoy por hoy, de que un dron recoja en restaurante y deje en casa aún no existe”.

Se trata de un modelo en el que el cliente, ubicado en los suburbios y valles aledaños a Quito, hace un pedido a través de Rappi, y uno de sus repartidores lo recoge del local en el núcleo urbano para llevarlo al punto de despegue, situado en el norte de la ciudad.

Allí se introduce el encargo en una cajita del dron, que puede transportar pedidos de hasta cuatro kilos, que sobrevuela una ruta establecida hasta la localidad de Puembo, en un viaje que puede durar entre cinco y siete minutos, cuando en carretera se demoraría unos 45.

Los repartidores, en el punto de aterrizaje, hacen la última milla hasta que el producto llega a las manos del cliente. Ya se han realizado varias entregas a clientes a un precio que de 6.99 y 8.99 dólares en el marco del piloto, en relación a los 30 dólares que costaría un mensajero convencional.

Por su parte, Pedro Meneses, director ejecutivo y cofundador de la aerolínea operadora de drones, espera que el primer año de operaciones, se alcance un millón de kilómetros de entrega. “Estamos creando rutas urbanas comerciales entre ciudades y suburbios”, manifestó.

De momento, la firma cuenta con tres aparatos, que irán aumentando en función de la demanda del servicio. En una sola línea se cubrirá un máximo de 30 kilómetros de ida y vuelta, o 60 kilómetros de ida con la necesidad de recargar baterías para el regreso.

Este país se ha convertido en la plataforma de “la primera operación comercial urbana en el mundo” para las app de reparto con drones, apuesta que, según dijo Meneses a EFE, podría extenderse a Colombia, Perú o México.