En los últimos siete años, el concepto Smart City  ha cambiado fundamentalmente en término de los enfoques que las comunidades han elegido para la transformación urbana.

 

Thomas Müller
Co-Fundador de la firma alemana bee smart city, plataforma de temas y consultoría en Smart Cities.
tom@beesmart.city
www.beesmart.city

 

 

Impulsados por proveedores de tecnología en los primeros años, los gobiernos, como líderes del movimiento de las smart cities, han llegado a comprender que la tecnología es solo lo que permite alcanzar los objetivos gubernamentales, económicos y sociales.

Hoy en día, las estrategias de smart cities aún consideran la tecnología como un medio, pero los gobiernos han aprendido que las iniciativas descendentes o un acercamiento master plan (plan maestro) no son factores determinantes del éxito. Los impulsores de este éxito son los enfoques colaborativos y participativos centrados en el ciudadano y en el ser humano.

Si una ciudad o comunidad quiere ser más inteligente, debe tener en cuenta las necesidades y los problemas de sus clientes (ciudadanos, empresas, trabajadores / empleados, empresarios, instituciones académicas y organizaciones sin ánimo de lucro).

En bee smart city, creemos firmemente que es hora de implementar un nuevo paradigma o etapa evolutiva en este concepto.

 

EN ALGUNOS PLANES MAESTROS DE OTRAS SMART CITIES HAY CARENCIA DE UN ACERCAMIENTO HUMANO.

 

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A continuación exponemos nuestros argumentos y perspectivas prácticas a través de tres temas:

 

1. Las generaciones existentes de smart cities

En su artículo seminal “The 3 Generations of Smart Cities” (Las 3 generaciones de las ciudades inteligentes) de octubre de 2015, el estratega urbano Boyd Cohen llevó a cabo un análisis de su evolución. Describe sus fases evolutivas de la siguiente manera:

 

Smart Cities 1.0: Una visión centrada en la tecnología de éstas, liderada por las principales compañías tecnológicas para crear ciudades eficientes, impulsadas por la innovación.

Smart Cities 2.0: Una visión dirigida por el gobierno para utilizar soluciones tecnológicas como medios para mejorar la calidad de vida.

Smart Cities 3.0: Una visión centrada en el ciudadano o el ser humano basadas en la co-creación (con los ciudadanos) para mejorar su calidad de vida y generar prosperidad.

 

Lo que Cohen ha descrito con precisión en su marco de etapas evolutivas de las smart cities, es algo que podemos presenciar todos los días alrededor del mundo: las ciudades están siguiendo diferentes enfoques estratégicos, basados en su desarrollo real y estado de conocimiento.

Algunos tienden a comenzar sus proyectos en la etapa 1.0 con un gran socio tecnológico. Un gran porcentaje de ciudades usa planes maestros e iniciativas dirigidas por el gobierno que adoptan la tecnología para crear resultados beneficiosos para su smart city 2.0. Ambas etapas ayudan a aumentar la eficiencia desde una perspectiva gubernamental y a crear una imagen innovadora.

¿Pero son estos enfoques adecuados para crear un lugar mejor, más habitable, próspero y sostenible? ¿Para quién?

En el mundo de los negocios, se sabe que la idea de “constrúyelo y ellos vendrán” no es la mejor manera de actuar. Antes de implementar soluciones smart city, es importante saber por qué son necesarias, cómo pueden implementarse, cuáles son los beneficios para sus usuarios y si existen posibles riesgos u objeciones.

Es por eso que para crear una smart city 3.0 es primordial facilitar la participación y la colaboración entre todos los interesados. Si una ciudad o comunidad quiere ser más inteligente, debe tomar en cuenta las necesidades y los problemas de sus clientes (ciudadanos, empresas, empleados / viajeros, empresarios, instituciones académicas y organizaciones sin fines de lucro) y participar activamente en el pensamiento de abajo hacia arriba y en la creación colaborativa para identificar, desarrollar e implementar soluciones adecuadas.

Por lo tanto, creemos que existe la necesidad de un nuevo paradigma de la smart city. A menudo, para enfatizar el enfoque centrado en el ser humano, una smart city 3.0 se conoce como una “senseable city”.

 

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2.Convocando un nuevo paradigma de la smart city

Smart city es una especie de concepto pegajoso en un ambiente resbaladizo. Existe una multitud de definiciones y nombres alternativos para este concepto. La mayoría de las definiciones se centran en el papel de la tecnología y los datos como elementos clave para volverse inteligente.

Desde nuestro punto de vista, la tecnología es un medio importante, pero la forma en que se utiliza es mucho más importante: las soluciones más inteligentes son aquellas que obtienen todos los grupos target que se hayan elegido dentro de una ciudad o comunidad involucrada, ya sea como usuarios, como contribuyentes o como embajadores.

 

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En bee smart city definimos el concepto de la siguiente manera:

Smart city describe la habilidad de utilizar una ciudad o comunidad para crear y adoptar soluciones para superar los desafíos y aprovechar oportunidades que ayuden a transformar “el lugar al que llamamos hogar” en un lugar próspero y más habitable para todos los interesados. El ecosistema de soluciones implementadas es lo que define qué tan inteligente es una ciudad o comunidad.

Nuestra definición claramente establece que ser inteligente se trata de iniciar, adaptar e implementar soluciones que puedan crear valor añadido y transformarlo en un bien colectivo. El término “inteligente” en este sentido incluye tecnología como un medio, pero que no limita el concepto a las soluciones tecnológicas.

La aceptación y el uso de soluciones de smart city requieren un enfoque centrado en el usuario que tenga en cuenta las necesidades de todos los actores, especialmente las de los ciudadanos. Por lo tanto, es primordial crear una mentalidad participativa, abierta, transparente e inclusiva.

Asimismo, en bee smart city, creemos que la inteligencia colectiva es el factor clave para el éxito de las smart cities, representando un nuevo paradigma en el desarrollo de ciudades más inteligentes:

Ser inteligente “be (e) ing smart” construye la capacidad humana como suma de actores individuales (abejas / bees) en una comunidad (la colmena / beehive) que permite la creación y adopción de soluciones, logrando una transformación eficiente de la comunidad por medio de un ecosistema de soluciones inteligentes para smart city.

Tomando en cuenta las tres generaciones de este concepto, el camino hacia convertirse en una comunidad inteligente no está impulsado principalmente por una asociación tecnológica con una gran compañía o por un plan maestro descendiente liderado por el gobierno. Es más bien la suma de soluciones e iniciativas inteligentes que son creadas o desarrolladas colectivamente e implementadas por una variedad de actores privados y públicos en toda la ciudad y en diferentes campos estratégicos de acción.

 

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Según nuestra experiencia, los planes maestros provenientes de otras smart cities muchas veces carecen de un acercamiento humano; están demasiado enfocados en la tecnología y no logran conectar y activar la inteligencia colectiva de una comunidad. Los enfoques ascendentes centrados en el ser humano son un medio para activar y conectar a diferentes actores y son una herramienta efectiva para analizar el status quo dentro de una ciudad o comunidad. Son un punto de partida para crear una visión compartida y establecer una estrategia efectiva basada en la inteligencia colectiva.

Al analizar el status quo, muchas comunidades se sorprenden por la gran cantidad de actores, iniciativas y soluciones que existen. Un análisis sólido es la base para desarrollar una estrategia global que conecte todos los puntos existentes, uniendo a los actores para que sigan una visión compartida y trabajar los puntos ciegos o huecos que aún no se han abordado.

 

 

3. El elemento humano: ascenso del “smartivist”

El elemento humano es algo que se ha descuidado en gran medida en las dos primeras generaciones de las smart cities. La tercera generación ha reconocido la importancia de los ciudadanos y otros actores dentro de la ciudad o comunidad para la creación de soluciones adaptadas a las necesidades de sus principales clientes. Pero el elemento humano no se trata solamente de individuos que influyen en la información.

Lo que vemos en muchas ciudades es el “ascenso del smartivist” (en analogía al “ascenso de la clase creativa” / “rise of the creative class” de Richard Florida). El smartivist se puede definir como “un individuo que avanza para apoyar activamente el proceso de crear un lugar mejor de forma voluntaria”. El smartivist apoya en su papel de experto o al establecer iniciativas (por ejemplo, consorcios de proyectos sueltos, nuevas entidades legales como organizaciones sin fines de lucro y asociaciones) para abordar desafíos específicos.

La inteligencia colectiva y el poder de un gran número de “smartivistas”, que frecuentemente son expertos en sus campos y / o ciudadanos altamente motivados (campeones locales) que poseen una fuerte identificación con la ciudad o comunidad en la que viven (orgullo local) es algo que puede acelerar masivamente los esfuerzos de las smart cities.

El alto grado de compromiso y la calidad de las contribuciones que los “smartivistas” aportan es algo que debe ser apoyado, nutrido y recompensado.

Al aprovechar la inteligencia colectiva basada en un enfoque centrado en el ser humano, una ciudad o comunidad puede implementar soluciones dinámicas y crear una ciudad verdaderamente inteligente de y para la próxima generación.

 


Texto Thomas Müller

Foto: TECH REPUBLIC / DATA DRIVEN SMART CITIES / WALLHERE

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