La industria de la construcción tuvo en 2018 un año muy complicado que se reflejó en un crecimiento por debajo de la economía en su conjunto.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que el sector creció de enero a septiembre del 2018 a un ritmo de 1.6% comparado con el mismo periodo del año pasado. En el mismo lapso, el Producto Interno Bruto (PIB) del país repuntó 2.2% en términos anules; pese a ello, su desempeño a lo largo del año que está por concluir ha sido mejor que el observado en el ciclo 2017.

Un análisis del informe “Situación Inmobiliaria de BBVA Bancomer” indicó que el desempeño de la construcción está por debajo de su potencial.

 

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En ello coincide el Centro de Estudios Económicos del Sector Construcción (CEESCO), quien señala que la industria de la construcción tiene un potencial para crecer a tasas anuales de 4.0%, pero ha sido afectada por el comportamiento de diversos fenómenos:

 

  • La reducción de los precios de petróleo.
  • La incertidumbre en torno al Tratado de Libre Comercio o T-MEC.
  • La inestabilidad financiera internacional.
  • La incertidumbre relacionada con la nueva administración interna.
  • La falta de mecanismos para revisar la asignación y ejecución de recursos destinados al desarrollo de infraestructura.

Afirmaron que todos estos elementos determinaron una reducción en la inversión privada y pública, lo que se tradujo para la industria de la construcción en una menor ejecución de proyectos.

Por su parte, los analistas de la institución financiera más grande del país indicaron que “por varias décadas esta industria se había mostrado altamente procíclica hacia la actividad económica. Sin embargo, la evolución del mercado inmobiliario ha resultado en mayor heterogeneidad. Esto se ha traducido, por una parte, en menor dependencia del sector público para crecer, pero también dentro del sector privado en una desconcentración de la producción”.

Agregaron que “después de la crisis de 2009, la industria de la construcción ha sufrido cambios importantes que se reflejan en ciclos económicos más estables respecto al total de la actividad económica, en donde la participación del sector privado se ha incrementado. Desde entonces, tanto la edificación de vivienda como la productiva  se han generalizado en forma equilibrada y versátil en el mercado. En lo que se refiere a la obra civil, esta mantendrá un desempeño negativo, lo que incluso ya deprime su tendencia de largo plazo”.

 

Perspectiva moderada

Analistas de BBVA Bancomer consideran que la diversidad que ahora presenta la industria de la construcción la hace mucho más ágil y que se adapte con muchísima mayor facilidad a los ciclos económicos de la economía en general.

Agregaron que hoy en día, un constructor se puede dedicar de la misma manera a edificar vivienda, pero también en algunas otras regiones en la parte productiva: naves industriales y centros comerciales. Esta diversidad dentro de la industria permite que el sector se adapte de forma mucho más rápida a los cambios en las transferencias de los consumidores y por ello la tasa de crecimiento que se observan en la actualidad es más similar a lo que presenta la economía en su conjunto.

“Creemos que eso es algo saludable porque en la medida en que la industria se adapte con mayor facilidad, se evitan esos periodos de recesión que se veían en el pasado, y por lo tanto esa estabilidad es saludable hoy en día para el sector de la construcción en particular”.

Como resultado de ello, el análisis de BBVA Bancomer indicó que al cierre de 2018 el sector tendrá un crecimiento moderado que prevé sea de 1.1% y anticipa que para 2019 repuntará a tasa del 3.3 por ciento.

Al respecto, el CEESCO prevé que luego de que en 2017 la industria de la construcción se contrajo en -1.1%, para 2018 espera que pueda crecer entre el 1 y 2% y para el 2019 entre 2.1 y 2.5 por ciento.

La recuperación observada en el presente año respecto al anterior, en buena medida se explica por una menor contracción de la obra civil y una recuperación de la edificación.

De abril a julio las cifras oficiales mostraron una gran recuperación de la industria en su conjunto, no obstante se tornó ligeramente negativa en agosto y septiembre —en este mes la caída se moderó—, lo que podría apuntar a una incipiente recuperación que seguiremos monitoreando.

 

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¿Edificación sólida?

Durante toda la segunda mitad de la administración de Enrique Peña Nieto (EPN), la construcción de obras de ingeniería civil experimentaron una franca recesión debido a la contracción del gasto público, desde entonces, la edificación ha cobrado mayor importancia para el crecimiento del sector.

De acuerdo con el INEGI, en los nueve primeros meses del 2018 la edificación observó una expansión a tasa anual de 2.3% respecto al mismo periodo del año previo, casi al mismo ritmo que la economía en su conjunto, además de mejorar su desempeño del 2017 cuando creció apenas 0.4 por ciento.

El informe Situación Inmobiliaria señaló que este segmento es el más importante de toda la industria, al representar el 60% del PIB del sector construcción. Añadieron que el ciclo económico de la edificación muestra menor volatilidad respecto a la obra civil, debido a que prácticamente el 80% del segmento se divide entre la vivienda y edificaciones productivas (edificios de oficinas, centros comerciales y parques industriales).

Indicaron que el año 2018 inició con una inercia de debilidad que se observó desde la segunda mitad del año previo y con la incertidumbre en la edificación residencial por el repunte de tasas de interés y el periodo electoral. En tanto, la edificación productiva se frenó al cierre de 2017, en parte por la influencia negativa de la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora llamado Tratado Comercial México, Estados Unidos y Canadá o T-MEC.

Dicha tendencia se constató en el primer trimestre de 2018, cuando ambos tipos de construcción presentaron tasas de crecimiento negativas. Sin embargo, “en el segundo trimestre, la edificación residencial mejora conforme se observa un avance del financiamiento a la vivienda media y residencial…”

“Un resurgimiento de la edificación residencial –por sus  segmentos medios y residenciales–, junto con mayor edificación productiva, han revertido la tendencia negativa observada (desde) en la segunda mitad del 2017. Si bien la construcción de escuelas y hospitales también mejoró, esto lo relacionamos con un efecto estacional y pensamos que no se sostendrá al final del año”.

Para el cierre de 2018 proyectan que la edificación crecerá 1.3%, por encima del avance de apenas 0.4% de un año previo.

Para el inicio del próximo año, dos elementos que pueden afectar el crecimiento de la edificación residencial es un potencial repunte en el costo del crédito hipotecario, además de que en la Ciudad de México se cancelaron todos los nuevos permisos de construcción para grandes edificaciones.

 

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Obra civil contenida

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, describió que el desplome que ha tenido la inversión pública explica el adverso desempeño de la construcción de obra civil.

Recordó que en los primeros años de esta administración hubo un crecimiento excesivo de la deuda como porcentaje del PIB, que creció de niveles de alrededor del 37% del PIB a niveles cercanos al 50%; por el riesgo de que las agencias calificadoras bajaran la calificación de México, el Gobierno Federal reaccionó con un programa de consolidación fiscal.

Esto determinó un fuerte recorte del gasto público y debido a los recortes en la inversión pública que se dieron en los últimos años, “hoy tenemos la inversión pública como porcentaje del PIB más baja que ha visto el país en los últimos 40 años y entonces creemos que es positivo el anuncio del gobierno entrante en el sentido que esto se va a revertir”.

Asimismo, mencionó que fue adecuada la consolidación fiscal pero no la forma en que se llevó a cabo “porque en lugar de reducir gasto corriente, absolutamente toda esa consolidación fiscal se dio reduciendo la inversión pública; por eso es que la obra civil sigue cayendo en su índice de producción.

Todos los segmentos de la obra civil tiene tasas de crecimiento negativas: obras hidráulicas, comunicaciones y transportes, en energía; incluso el portafolio de crédito a la infraestructura de la banca muestra tasas de crecimiento menores.

En ese sentido, creemos que lo que ha expresado la nueva administración en el sentido en que quieren revertir esa caída y la inversión pública es muy positivo. Sin embargo, esto no evitará que durante varios meses más se sigan observando una obra civil en terrenos negativos.

De acuerdo con cifras del INEGI, de enero a septiembre la construcción de obras de ingeniería civil presentaron una contracción de -5.6% respecto al mismo periodo del año pasado.

La tendencia indica que por tercer año consecutivo esta actividad finalizará en recesión. Adicionalmente, se anunció la cancelación del proyecto de infraestructura más importante del país, el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México en Texcoco, que a mediados de noviembre reportaba un avance de 37%, lo que será un elemento adicional para profundizar el desempeño de este segmento constructivo.   

 

80% del segmento de la obra civil se divide entre la vivienda y edificaciones.

 

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Texto Jesús Arias

Foto: by fr-ee / adsttc / nuevo puerto de veracruz