Al primer trimestre de 2021 (1T21) la salida de capitales sumó 106 mil millones de pesos, que sería la segunda mayor salida de extranjeros en valores gubernamentales.

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Una de las citas más famosas del ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador fue “al diablo con las instituciones”, por ello, cuando logró su objetivo, el mayor temor que se tenía era una posible reforma al Instituto Nacional Electoral (INE).

Sin embargo, en la conferencia matutina del 13 de abril AMLO mencionó la posibilidad de hacerlo. Ayer mismo, el peso se apreció a 20.05 pesos por dólar como consecuencia de la debilidad del dólar estadounidense, con lo que hay evidencia de que las noticias de México no son el principal determinante del tipo de cambio peso-dólar.

Entre los factores más relevantes están la aversión al riesgo global, que se sigue moviendo a la par de las noticias de la pandemia, confinamientos y vacunas, debido a que la pandemia llevó a la economía global a la peor crisis desde la gran depresión de los años 30.

Para México, la aversión al riesgo ha sido mayor ya que no sólo se ha dado por la pandemia, sino también por la política económica no ortodoxa.

La inflación en el país también ha subido, como consecuencia del efecto matemático de baja base de comparación del año anterior y del alza del precio de los energéticos y de los precios de las mercancías. Incluso, existe la posibilidad de que la inflación cierre el año en un nivel cercano a 5%.

Salida de capitales

Otro de los factores son las salidas de capitales, que al primer trimestre de 2021 (1T21) sumaron 106 mil millones de pesos, que sería la segunda mayor salida de extranjeros en valores gubernamentales, para un primer trimestre.

De hecho, la tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros llegó a 20.45%, siendo la menor en 11 años, con la posibilidad de alcanzar un nuevo récord este año.

Sin embargo, el impacto de la salida de capitales ha sido limitada ya que la mayor entrada de divisas extranjeras a México no es la inversión de cartera, sino las exportaciones de mercancías, seguidas de la inversión directa y las remesas.

La mayor parte de las exportaciones van hacia EU y ese país ha impulsado su recuperación a tal punto que se estima que este año regresará al PIB pre crisis, con un crecimiento estimado de 6.2%. Este crecimiento de EU tiene el potencial de llevar a las remesas que recibe México a mostrar un crecimiento anual en el 2021 de 8.7%. Por su parte, las exportaciones se estiman crecerán 16%.

Con esto, se estima que las divisas sigan entrando por exportaciones y remesas, lo que teóricamente seguiría estabilizando al peso mexicano.  

Sin embargo, un punto muy relevante a considerar es el proceso electoral, que suele elevar la volatilidad y el tipo de cambio.

En años de elecciones federales se observa, en promedio, un comportamiento en contra del peso en el mes previo a la elección, con una mayor volatilidad y una depreciación de 3.36%. Esto podría llevar al tipo de cambio a 20.77 pesos, considerando que iniciara el mes de mayo en 20.1 pesos por dólar.

El día hábil inmediato posterior a las elecciones el tipo de cambio se ajusta a la baja, apreciando al peso, lo cual es consistente con una menor aversión al riesgo sobre México por el relajamiento del mercado tras la contienda.

Pero 2021 es distinto: también están factores como las exportaciones y las remesas, que seguirán presionando a la baja al tipo de cambio, mientras que las salidas de capitales y la mayor aversión al riesgo sobre México presionarán al alza.

Finalmente, las elecciones subirían la volatilidad en mayo y en junio se apreciará. Sin embargo, esta elección intermedia puede ser un punto de inflexión para México, por estar en juego la posible aprobación de otras reformas, entre las que destaca la del INE.

*Tomado de un análisis de Gabriela Siller, de Banco Base.