Contará con lago artificial, especies de flora y fauna, cafeterías, ciclopistas, área de juegos, será totalmente gratuita y su inauguración se estima para la primavera de 2022.

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Con la visión de convertirse en uno de los 10 más grandes del mundo y el mayor de América Latina, el Nuevo Acuario de Mazatlán promete ser uno de los íconos de la sustentabilidad en la región.

El proyecto, que involucra al sector público y privado y que medirá 30 mil metros cuadrados estará ubicado en Parque Central de Mazatlán, un espacio en el centro de la ciudad que medirá cerca de 93,861 metros cuadrados.

Contará con un gran lago artificial con especies de flora y fauna de la región, cafeterías, ciclopistas, área de juegos, que será totalmente gratuita y que su inauguración se estima para la primavera de 2022.

El proyecto, que estará dedicado al Mar de Cortés, será un complejo de tres pisos donde existirán enormes tanques, centro de investigación marina y cumplirá con los estándares más altos y buscará promover la conservación de las especies amenazadas en del mundo marino, como la tortuga marina.

El diseño del acuario es una obra de la arquitecta Tatiana Bilbao, la cual ya ha proyectos urbanos como el Jardín Botánico de Culiacán y la Casa Observatorio en Puerto Escondido. Bilbao ha sido reconocida con los premios Global Award for Sustainable Architecture 2014 y el Architizer Impact Award 2017. 

Al respecto, Bilbao argumenta algunas de las premisas de su creación:

“Queríamos generar un espacio para esa vida que nosotros no podemos alcanzar y queremos traer aquí; entonces pensamos en realidad es un edificio que en algún momento existió. No sabemos para qué, sin embargo fue cuando el mar subió que la vida pasó en él y luego fue el mar mismo quien lo trajo de vuelta a la tierra”.

Y agrega: “Yo creo que el mar es cíclico, sube y baja. Me gusta pensar que la naturaleza tomó este edificio que algún fue construido para desarrollar su propia vida y un poco ese es el concepto del proyecto. Es cuando el mar lo sacó a la superficie los humanos nos pudimos meter a ver qué había pasado ahí”.

Sobre los retos, comenta: “El reto mayor fue el entender cómo hacer un edificio para un programa así que realmente te sensibilice sobre lo que está pasando en el mundo para que podamos cuidarlo de verdad. Como sociedad si no lo conoces no sabes qué valor tiene, en cambio es muy importante para nuestra vida y tenemos que entenderlo de una forma más integral. Aquí la naturaleza domina sobre lo construido y esto podría ser una forma no solo hacer lo mejor para esas especies sino de generar consciencia con la especie humana de que la naturaleza es la que rige el mundo”.

Destacó que para ello, tomó otros parámetros internacionales:

“El reto más grande y ya veremos si logramos que la naturaleza se adueñe el edificio o no. El estándar y el tamaño del acuario corresponde a la idea de cumplir con los estándares internacionales de otros acuarios como el de Vancouver, el de Valencia o el de Monterrey para que pueda existir esta relación de colaboración donde las especies que se reproducen en unos puedan ir a los otros en una suerte de club de acuario”.

Con información de México Desconocido, ArchDaily (entrevista de Mónica Arellano), y Dossier de Arquitectura.