La próxima vez que realices una operación bancaria, tu rostro podría convertirse en una nueva forma de comprobar tu identidad. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) incorporó la biometría facial al marco regulatorio de las instituciones de crédito en México, como una alternativa a otros mecanismos de autenticación.
La nueva regulación se concentra principalmente en operaciones relacionadas con cuentas bancarias de Nivel 3 y Nivel 4, que manejan montos de operación superiores a los de las cuentas básicas.
Esto no significa que todos los clientes tengan que entregar su rostro inmediatamente. La biometría facial se incorpora como un mecanismo de autenticación dentro de determinados procesos y puede coexistir con otros sistemas, como la huella dactilar.
Su objetivo es reforzar la identificación del cliente y generar mayor evidencia ante posibles casos de suplantación de identidad y fraude.
¿Qué pasa con los datos biométricos?
La regulación establece controles específicos para la información facial. Los bancos pueden crear sus propias bases de datos biométricos, pero la identidad debe verificarse contra fuentes oficiales autorizadas, como el INE, bajo los mecanismos establecidos por la normativa.
Además, las bases de datos biométricos utilizadas para estos procesos no pueden ser vendidas, transferidas o compartidas con otras instituciones o terceros para realizar las verificaciones previstas por la regulación. También existen obligaciones relacionadas con su protección, seguridad y eliminación cuando dejen de utilizarse.