La transformación de las cadenas de suministro en Norteamérica está avanzando hacia un modelo basado no solo en costos competitivos, sino también en resiliencia, disponibilidad local de insumos y mayor integración regional.
Durante el North Capital Forum, Luis D’Acosta, CEO de Schneider Electric para México y Centroamérica, señaló que México, Estados Unidos y Canadá necesitan avanzar hacia ecosistemas industriales conectados, capaces de responder con mayor rapidez ante disrupciones globales.
La consolidación de estos ecosistemas también dependerá de la disponibilidad de talento técnico especializado. La capacitación de trabajadores y el desarrollo de nuevas habilidades serán determinantes para atender las necesidades de industrias vinculadas con manufactura avanzada, tecnología y energía.
A esto se suma un desafío cada vez más relevante: el consumo energético asociado con la expansión industrial y tecnológica. El crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial está incrementando la demanda sobre las redes eléctricas, mientras las empresas buscan mantener eficiencia y continuidad operativa.
En este escenario, la digitalización puede contribuir a optimizar el consumo energético mediante automatización, monitoreo y gestión de instalaciones.
La energía como factor de competitividad
La eficiencia energética comienza así a ocupar un lugar estratégico dentro de la expansión industrial de Norteamérica. No se trata únicamente de incrementar la capacidad de generación, sino de utilizar de manera más eficiente la infraestructura disponible.
La evolución de las cadenas de suministro norteamericanas apunta, por tanto, hacia un modelo en el que manufactura, tecnología y energía estarán cada vez más conectadas. La capacidad de desarrollar esos vínculos podría definir qué tan competitiva será la región frente a los nuevos escenarios de la economía global.