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La llegada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha reavivado una inquietud recurrente entre las empresas: ¿el seguimiento de los partidos afectará la productividad de los colaboradores? Sin embargo, especialistas en gestión de talento consideran que el verdadero desafío no está en el torneo, sino en la forma en que las organizaciones evalúan el desempeño de sus equipos.

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¿El Mundial afecta la productividad? El problema no son los partidos, sino medir el desempeño por horas y no por resultados.

De acuerdo con LHH México, proveedor integral de soluciones de talento, el Mundial representa una oportunidad para que las empresas revisen sus modelos de gestión y confirmen si realmente están orientados a resultados o si continúan privilegiando el presencialismo como principal indicador de productividad.

Arturo de Jesús Ángeles Pozo, senior director de LHH México, señaló que las organizaciones que operan bajo una cultura enfocada en objetivos pueden incrementar hasta 20% su productividad, al privilegiar el cumplimiento de metas sobre el tiempo que las personas permanecen conectadas o en la oficina.

El especialista explicó que uno de los errores más comunes es asociar productividad con estar ocupado durante toda la jornada laboral. En contraste, las organizaciones más eficientes establecen objetivos claros, alinean expectativas y ofrecen a sus colaboradores la autonomía necesaria para administrar su tiempo sin comprometer los resultados.

En este contexto, el Mundial no representa necesariamente una amenaza para el desempeño laboral. Cuando existen indicadores definidos, responsabilidades claras y herramientas adecuadas, los equipos pueden reorganizar sus actividades para atender eventos de interés colectivo sin afectar el cumplimiento de sus objetivos.

Por el contrario, las empresas que mantienen esquemas de supervisión constante o dependen de la presencia física de los colaboradores suelen ser más vulnerables a cualquier interrupción en la dinámica de trabajo.

Para LHH, el torneo simplemente acelera una transformación que ya estaba en marcha dentro del mercado laboral: el tránsito hacia modelos de gestión basados en la confianza, la flexibilidad y la evaluación por resultados.

Además de responder a las nuevas expectativas de los trabajadores, este enfoque fortalece la relación entre líderes y colaboradores, ya que el compromiso suele incrementarse cuando las personas conocen con claridad qué se espera de ellas y cuentan con mayor autonomía para alcanzar sus metas.

Así, más que medir cuántas horas permanecen conectados los equipos durante el Mundial, las empresas tienen la oportunidad de evaluar la madurez de sus modelos de liderazgo y confirmar si cuentan con organizaciones capaces de generar resultados sostenibles, independientemente del contexto o de eventos extraordinarios como la máxima justa del fútbol.