De acuerdo con LHH México, proveedor integral de soluciones de talento, el Mundial representa una oportunidad para que las empresas revisen sus modelos de gestión y confirmen si realmente están orientados a resultados o si continúan privilegiando el presencialismo como principal indicador de productividad.
El especialista explicó que uno de los errores más comunes es asociar productividad con estar ocupado durante toda la jornada laboral. En contraste, las organizaciones más eficientes establecen objetivos claros, alinean expectativas y ofrecen a sus colaboradores la autonomía necesaria para administrar su tiempo sin comprometer los resultados.
Por el contrario, las empresas que mantienen esquemas de supervisión constante o dependen de la presencia física de los colaboradores suelen ser más vulnerables a cualquier interrupción en la dinámica de trabajo.
Además de responder a las nuevas expectativas de los trabajadores, este enfoque fortalece la relación entre líderes y colaboradores, ya que el compromiso suele incrementarse cuando las personas conocen con claridad qué se espera de ellas y cuentan con mayor autonomía para alcanzar sus metas.
Así, más que medir cuántas horas permanecen conectados los equipos durante el Mundial, las empresas tienen la oportunidad de evaluar la madurez de sus modelos de liderazgo y confirmar si cuentan con organizaciones capaces de generar resultados sostenibles, independientemente del contexto o de eventos extraordinarios como la máxima justa del fútbol.