En un entorno donde las empresas de retail compiten agresivamente por atraer clientes, muchas siguen apostando la mayor parte de sus recursos a marketing, expansión y adquisición. Sin embargo, el verdadero problema que está afectando directamente sus utilidades no siempre es visible: una mala estrategia de precios.
De acuerdo con datos del INEGI, apenas el 6% de las empresas en México utiliza inteligencia artificial o analítica avanzada en sus operaciones. Esta baja adopción tecnológica ha generado una brecha significativa entre compañías que optimizan sus decisiones y aquellas que continúan operando con métodos tradicionales.
Decisiones “a ciegas” que cuestan millones
A pesar de su relevancia, muchas empresas aún definen precios con base en intuición, históricos limitados o prácticas poco sofisticadas. Esto provoca que compitan sin una visión clara del mercado, lo que termina afectando márgenes y rentabilidad.
En contraste, una minoría ya utiliza modelos basados en inteligencia artificial capaces de analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real. Estas herramientas consideran variables como precios de la competencia, comportamiento del consumidor, niveles de inventario y elasticidad de la demanda para ajustar precios de forma dinámica.
Impacto directo en utilidades y operación
El uso ineficiente del pricing tiene consecuencias profundas. Entre ellas destacan:
- Reducción de márgenes por descuentos generalizados
- Baja rotación de inventarios
- Promociones poco efectivas
- Desalineación de precios entre canales físicos y digitales
Por el contrario, las empresas que implementan pricing inteligente logran optimizar sus ingresos, mejorar la rotación de productos y aumentar la efectividad comercial.
Tecnología y competencia: una brecha creciente
La transformación ya está en marcha en América Latina, donde empresas comienzan a adoptar soluciones tecnológicas para tomar decisiones comerciales más precisas. Este cambio no solo responde a una tendencia, sino a la necesidad de sobrevivir en un mercado cada vez más transparente y competitivo.
Bajo este contexto, el pricing ha dejado de ser una función operativa para convertirse en un eje estratégico del negocio. Hoy, la diferencia no está únicamente en vender más, sino en capturar mejor el valor de cada transacción.