El escenario de colisión entre los ciclos económico, monetario y político del año pasado se mantendrá vigente en 2019. Este escenario va acompañado de claros signos de desaceleración económica global.

El escenario de colisión entre los ciclos económico, monetario y político del año pasado se mantendrá vigente en 2019. Este escenario va acompañado de claros signos de desaceleración económica global.

De acuerdo con Didier Saint-Georges, Managing Director y Miembro del Comité de Inversión de la firma internacional Carmignac, la ralentización económica mundial se ha sincronizado y ha quedado acreditada. En estos primeros días de 2019, incluso los economistas más optimistas deben al fin rendirse a la evidencia de que la ralentización cíclica se ha convertido en un fenómeno generalizado. Los índices adelantado PMI mundial de J.P. Morgan de diciembre, el ISM manufacturero de los Estados Unidos del mismo mes, el PMI Markit-Caixin de China, todos mostraron fuertes retrocesos e incluso este último ya en terrenos que marcan nivel de recesión en las manufacturas del gigante asiático. El índice PMI manufacturero de Alemania mostró una gran debilidad al cierre del año pasado y en Francia el mismo indicar ya está en niveles de recesión, al igual que en Italia.

Advierte que las políticas de reactivación económica disponibles son muy limitadas. En Europa, resulta poco probable, al menos a corto plazo, que el Banco Central Europeo acuda en rescate del crecimiento cuando acaba de poner fin a su programa de compra de activos. En cuanto a la parte fiscal, está claro que las desviaciones más o menos significativas que previsiblemente registrarán Italia y Francia no aumentarán su capacidad.

En China, los márgenes de maniobra de los poderes públicos también son limitados. Por último, en Estados Unidos, el punto muerto en las conversaciones entre Donald Trump y la nueva mayoría demócrata en el Congreso está provocando un bloqueo a la hora de financiar los gastos de funcionamiento básicos del Gobierno federal. Así, la única esperanza reside en la flexibilización de la política monetaria por parte de la Fed; sin embargo el presidente de la Fed, Jerome Powell, ha mencionado la posibilidad de adoptar un enfoque flexible, lo cual resulta importante, aunque no se ha comprometido en hacerlo».