La inversión inmobiliaria ha experimentado una profunda transformación en las últimas dos décadas, marcada por un proceso de institucionalización que ha cambiado la forma en que se desarrollan y financian los proyectos. Lo que antes era un sector dominado por desarrolladores familiares y capital informal, hoy se apoya cada vez más en estructuras financieras sofisticadas, análisis de datos y esquemas de inversión institucional.