El urbanismo táctico, desagregación y la ciudad de los 15 minutos serán temas que crecerán a futuro, destaca CBRE.

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 La crisis por el COVID-19 evidenció la necesidad de replantear las ciudades y en consecuencia, el mercado inmobiliario, han motivado la generación de mejores prácticas para el futuro y potencia el desarrollo.

Ahora los arquitectos y urbanistas de todo el mundo se enfrentan el reto de rediseñar las ciudades para crear espacios más resilientes y seguros sin dejar de lado la sustentabilidad con estructuras urbanas que puedan adaptarse rápidamente ante futuras crisis, concepto conocido como urbanismo táctico, que consiste en implementar cambios reversibles que no requieran de una elevada inversión.

Un concepto que se ha venido detonando durante las últimas semanas ha sido desagregación. Un concepto que da sentido a “La Ville Du Quart d’Heure” (la ciudad del cuarto de hora) que plantea Anne Hidalgo, la actual alcaldesa de París.

Este modelo urbano vislumbra menos uso del auto. Su apuesta es por una ordenación urbanística que permita a los ciudadanos realizar sus actividades cotidianas, como ir al trabajo o llevar a los niños al colegio, haciendo desplazamientos de 15 minutos y crear subregiones conectadas eficientemente a través del transporte público, que se traduciría en un alto grado de autosuficiencia de los territorios.

Esta “ciudad de 15 minutos” reduciría desplazamientos limitando contagios, pero además, obligaría a las ciudades a cambiar su morfología, aumentando el tamaño de las aceras y mejoraría los servicios de transporte público como el metro o el autobús y fomentaría la movilidad activa a pie o en bicicleta.

Esta tendencia es visible en varias ciudades de Estados Unidos como Oakland o Nueva York, que están abriendo sus calles para facilitar el “walkability”; por su parte, Milán anunció un plan “Strade Aperte” o plan de “calles abiertas” para favorecer la movilidad de los peatones y ciclistas y disminuir el uso de autos privados; en España, ciudades como Barcelona y Valencia están optando por ampliar aceras y carriles de bici para minimizar contactos.

“Como ya hemos comentado, las smart cities pueden ayudan contra el COVID-19. El Internet de las cosas (IOT, por sus siglas en inglés) o el Big Data son herramientas que ciudades como Singapur o Seúl han empleado satisfactoriamente. Cierto es que en Europa es fundamental crear un sistema que no genere dudas sobre la seguridad y la privacidad de nuestros datos”, destacó Pablo Yrizar, vicepresidente ejecutivo de CBRE México.