Temperaturas, niveles de contaminación y plástico, movilidad ciudadana y niveles de CO2, entre las mediciones importantes.

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Según la página Smart del gobierno de Australia, Standards Australia, para que se presente una implementación mundial del modelo Smart Cities, se debe realizar una cooperación más estrecha entre las ciudades en el desarrollo de sus infraestructuras.

Ante ello, el gobierno de ese país desplegó el modelo “Smart Cities Standards Roadmap” que contempla, entre otras ventajas, la implementación del marco institucional y jurídico para las políticas de las ciudades inteligentes que ya existen; mayor intercambio de conocimientos y la colaboración de los estados en la materia; mejorar la accesibilidad a data y la interoperabilidad de la misma; así como el desarrollo de comunidades que tengan como eje estrategias e iniciativas Smart.

Sin embargo, el principal problema es el factor económico, y que desde ese gobierno apuntan a que la implementación del modelo 5G romperá esa brecha. En ese sentido, en la ciudad de Melbourne se realizan diversos proyectos piloto, entre los que se analiza:

  • Cuán llenos están los contenedores de basura.
  • Cuántos peatones hay en cierto tramo de vialidad.
  • Cuántos bancos utilizan los ciudadanos.
  • Qué humedad y temperatura presentan los árboles.
  • Cuál es la calidad del aire local.
  • Cuáles son los niveles de precipitación o lluvias en cierto espacio.

Es importante señalar que Melbourne no solo busca la aplicación de un solo método, sino que analiza también diferentes aplicaciones en Internet of Things (o IoT, por sus siglas en inglés, Internet of Things).
Ahora, para una eventual implementación del modelo 5G, su potencial tan solo podría alcanzarse cuando el espectro de ondas milimétricas sea puesto a disposición y desplegado por los operadores.

El nuevo problema para este dispositivo será el manejo de una gran cantidad de información, que podría ser propenso a la información errónea y al miedo, creando confusión entre los usuarios, tal como se dio a conocer en los meses previos cuando se decía que la tecnología 5G ayudó a la propagación del COVID-19, en Wuhan.

Por lo pronto, la tecnología 5G debe pensarse, primeramente, en que la mayoría de beneficios que se recibirán al aplicar proyectos serán de beneficio social y comunitario y que no se verán reflejados en números económicos, destaca la página standards.org.au <http://standards.org.au>