Los documentales sobre los sismos que sacudieron a México en 1985 dan cuenta de la preocupación del entonces Presidente de México, Miguel de la Madrid, atendiendo la emergencia. Años después, su hijo encabeza un proyecto anclado en la dinámica de las Smart Cities con el expertise latinoamericano.

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Directo, sin pausas, el especialista y analista político reconoce que hace falta mucho camino por recorrer en el tema; si el actual Gobierno Federal de la autollamada Cuarta Transformación (4T) mira hacia el pasado, la sociedad tiene que mirar hacia un futuro con tecnología, y donde ésta pueda servir al ciudadano con una serie de condiciones éticas y de servicio.

En plática con Real Estate Market & Lifestyle, el Director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tec de Monterrey, Enrique de la Madrid Cordero, detalla cómo vislumbra el camino para hallar a una ciudad más conectada, y al mismo, humana y solidaria, en el que el Gobierno de México, desafortunadamente, mira a otro lado y no hacia el futuro.

¿Cuáles son las áreas de oportunidad de las Smart Cities? ¿Cómo vino a detonar el COVID-19 su necesidad de implementación? ¿Cuál será el papel del Tec de Monterrey en este sentido?

El Tec de Monterrey se propuso en su visión 2030, convertirse en un catalizador para el cambio de las ciudades en México. El argumento es que por primera vez en nuestra historia, vivimos más personas en las ciudades, lo cual es una tendencia imparable. Desde la universidad se trata de ponerle más foco a qué características deberían presentar las urbes, qué prácticas internacionales seguir, qué retos enfrentar y a partir de ahí, instrumentar ideas través de políticas públicas, diplomados, y tutorías.

Tuvimos la oportunidad de viajar a varios países para conocer a otros think tanks (introducción de nuevos conocimientos en ciencias sociales para la gestión de asuntos públicos) parecidos. Ahora, el contacto con las personas permite que se desarrolle el conocimiento de manera más acelerada, lo que se traduce en una mayor productividad y en la capacidad de generar riqueza y bienestar.

Lo que se busca es que sean ciudades interesantes, divertidas, que tengan facilidades para un buen nivel de vida; que tengan buenas escuelas y accesos cercanos a la vivienda. Por otro lado, están las externalidades de las ciudades, como son los problemas de movilidad, si dedicamos varias horas a transportarnos de un lugar a otro, problemas de contaminación, mala calidad del aire, confinamiento de viviendas o lejanía de las mismas.

Hay que reflexionar sobre qué cosas hacer bien y qué cosas impedir que salgan mal y en otros casos, reinventar a las mismas ciudades. Vivimos más en un mundo de ciudades, que incluso, de países. La competencia se da entre ciudades. Y éstas además, están compitiendo por el mejor talento del mundo o por importarlo de otras y cómo retenerlo. Además, tenemos que analizar las características esenciales en las ciudades para retener a ese mismo talento.

El tema de las Smart Cities, creo, está acotado al uso de la tecnología para proveer mejores bienes y servicios. Pero para mí, este tema es más grande, más complejo y más integral. La tecnología es importante, pero no es el centro.

Así como tenemos que buscar ciudades más modernas que usen la tecnología y entiendan mejor los problemas de la comunidad, también tenemos que crear ciudades más humanas, resilientes, compasivas e incluyentes. La nueva época a la que estamos transitando conlleva tecnología y humanidad. En esa combinación se debe hacer ciudades.

Con toda la retroalimentación y el expertise de las universidades que se tiene a nivel internacional, en tu perspectiva, ¿cuáles son las aportaciones que puede hacer México desde una óptica de América Latina? ¿Cómo se puede llevarse a cabo esta nueva agenda si casi todos los temas vienen de Europa?

Tenemos que participar activamente en los foros internacionales. Las ciudades están hermanadas con otras. Hay organizaciones internacionales de ciudades y me parece que es importante tener esa presencia en los foros, porque se recogen esas experiencias y las mejores prácticas y se tropicalizan. También sirve para que las ciudades analicen en qué etapas están y que digamos “¿En qué me podrías ayudar?”. Esto es un tema de tiempo.

La diferencia entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, es tiempo. A veces se está 50 o 60 años atrás. En América Latina también se nos ocurren cosas. Considero que una ciudad que ha hecho cosas relevantes y que se ha sabido vender bien sus ideas es Medellín, en Colombia.

En los años 90, la ciudad venía de un nivel de inseguridad terrible; traían cerca de 300 homicidios por cada 100 mil habitantes, que ha bajado a 25, que es el promedio nacional de México. Había una crisis fuera de proporción.

Pero a través de intervenciones en el transporte, inversión en comunidades aisladas, a través de preocuparse por la gente que se había quedado atrás, a través de un ejercicio de gobernanza compartida, porque no es un problema de los alcaldes, sino de los ciudadanos, de la academia, de las autoridades y de la sociedad. Solamente así se puede conversar y decir: “¿Cómo podemos salir de esta crisis?”.

Muchas de nuestras ciudades también tienen mucho que aportar; creo que muchos países desarrollados que ya han resuelto muchas de las cosas, ya están sumando a platicar. Apenas platicamos en estos días con la Agencia de Desarrollo de Alemania GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, por sus siglas en alemán), que en su caso, están más enfocados en temas que impactan el cambio climático y temas de transporte, pero ellos decían que en México contamos con buenas prácticas. Si hay intercambio de ideas siempre se gana.

Lo anterior nos lleva a un tema de liderazgo que es importante, como el caso del City Manager, ¿Cuál es el tipo de agenda que se debe llevar? ¿Cuáles son tus sugerencias y reflexiones al respecto?

De lo que yo conozco, ya que no soy un experto todavía en esto, el City Manager opera en algunas ciudades americanas, pero no en otras. Hasta donde he visto, esta figura ha operado más en ciudades pequeñas. Pero en Nueva York no lo hay, ahí está la figura del alcalde.

¿Qué debe haber o no si hay City Manager? Debe estar una capacidad de gestión; lo que tiene que haber es un servicio civil de carrera profesional donde se separe la figura política que gana una elección del cuerpo técnico de una alcaldía o de un municipio.

El técnico, por su parte, es el que va adquiriendo habilidades, es el que sabe en dónde están los problemas, el que cuando llega el político, tienen con quien hablar. Lo malo es que en nuestros países, a veces barren con ciertos niveles y se paga con favores políticos a los que apoyaron en campaña, y se le acaba dando el puesto de obras al que nunca había estado antes ahí y que no sabe nada. Ese es el gran problema.

Ahora, puedes trabajar en el gobierno y ser un técnico en ciertos temas: ingeniería, medio ambiente o en otros. Ahí hacemos mal en no tener mejores funcionarios mejor pagados, mejor equipados y más profesionales, porque al final del día, todo lo pagamos los ciudadanos con malos servicios y mala calidad. En México se debe separar a las figuras políticas de las figuras técnicas; es algo que no hemos podido hacer.

Enrique, también eres analista político. Actualmente el Gobierno Federal que está privilegiando el uso de energías fósiles, no renovables, y que choca fuertemente con las energías verdes, ¿cómo ves esta disociación? ¿Cómo afectará a México?

Es una posición equivocada del Gobierno Federal no tomar en cuenta en cuenta el entorno. Vivimos una crisis de cambio climático que de acuerdo de los expertos y científicos, solo tenemos 10 años para hacer algo dramático como humanidad, antes de que esto se salga de control.

Hay evidencia suficiente de ello: está el alza de los mares, la muerte de las especies, el descongelamiento de los polos, la violencia de los huracanes y la desertificación. Solamente un ignorante o una persona mezquina que busque privilegiar otros intereses cree que no es verdad.

Somos un país muy afecto a los problemas ambientales. Somos un país de huracanes; somos un país semidesértico. El mundo ya trae la discusión de hasta dónde vas a llegar con las energías fósiles, porque se va a pasar a las renovables y quienes van más en avanzada son los países europeos, donde muchas compañías automotrices están diciendo para el año 2030 ya no habrá coches que usen gasolina; tienes a países como Alemania muy agresivos en el uso de las energías renovables. Estados Unidos, está en ese mismo canal si llega a ganar Biden.

Pero el gobierno mexicano actual está fuera de la tendencia. No es sensible a los temas de cambio climático, no es sensible a las tendencias de la industria, ya ni siquiera es tema de grandes precios. Si estuvieras vendiendo petróleo a 120 dólares el barril, sería difícil argumentarle al gobierno que no, pero actualmente está a 22 dólares.

Pero por otro lado, somos el cuarto país con la reserva de gas natural más rica del mundo, que aunque es fósil, es más barata y menos sucia, y es el mejor combustible para la transición.

Además, somos un país rico en sol, en viento, en termodinámicas. Pero estamos fuera de lugar. Y si me aceleras, meterle dinero público de los mexicanos a este negocio es malo para todos los mexicanos. Si fuera con su dinero, que apuesten lo que sea, pero están apostando los recursos de los mexicanos para un negocio malísimo.

¿En qué va a acabar? Vamos a tener en México menos energía y más cara. Porque vamos a estar produciendo menos y no tendremos recursos para reinvertir. Y una de dos: o le pasas a los mexicanos el costo, o vas a tener que subsidiar la energía a costa que no haya hospitales, escuelas ni seguridad.

¿En cuanto a temas de educación, es importante ligar los temas Smart a las nuevas generaciones? ¿Cómo se van a meter a la agenda educativa?

Hay que incorporar los temas ambientales y los temas de tecnología a los niños, pero no estamos demasiado grandes como para aprenderlo nosotros. Hay que proponernos metas, porque llega un momento que ya es mucho hablar, si tenemos estas preocupaciones, ¿qué estamos haciendo en cierta ciudad? Hay que denunciar lo malo. Si sabemos que mueren miles de personas por la mala calidad del aire y si nada más lo tienes como dato y no te importa, ahí está el asunto.

El reto es hacer que ocurran cambios porque los problemas crecen a una velocidad exponencial. Si otros avanzan y nosotros no, en términos relativos nos vamos atrasando y no porque sea una competencia internacional relevante, porque si México está conectado al mundo verdaderamente, le va mejor a los mexicanos.

Supongamos que te eligieran para coordinar una agencia de Smart Cities en México, ¿por dónde empezarías? ¿Qué temas pondrías en la agenda? ¿Habría Inteligencia Artificial? ¿Internet de las Cosas, Big Data, Machine Learning?

El tema de las Smart Cities lo propongo como la tecnología al servicio del ciudadano. Este tema tiene su propia inercia y se podría convertir en un mercado de proveeduría o una cosa de moda para que te vuelvas Smart City.

Yo lo veo como la tecnología para entender mejor al ciudadano y proveerle mejores elementos. Visto así, cabe en muchos lados. Creo en particular que el manejo de las bases de datos o Big Data es el más relevante. ¿Por qué? Porque necesitamos conocer mucho mejor los patrones de movilidad de los ciudadanos en las ciudades para saber cómo asignas de mejor manera y de manera más eficiente el transporte; en qué horarios, si se va a usar transporte escalonado; si hay ciertas zonas que no están atendidas y si no llega el transporte porque no es negocio. La información aquí te ayudará a proveer un mejor servicio de transporte.

Ahora, en Basura. Cuando estuvimos en Santander en España, vimos que hay sensores en los contenedores de basura, que te informan si este contenedor ya se llenó. Entonces, el camión va cuando se llena el mismo y no nada más cuando le toque pasar. Así evitas aglomeraciones y contaminación.

En seguridad. Yo pienso, ¿por qué no estamos usando mejor la tecnología? En teoría ahí está, pero algo no estamos haciendo bien. Se supone que estamos en una de las ciudades con más cámaras en el mundo y que está mejor cuidada. Y aquí a veces hacemos mucha inversión en los famosos C4 y C5, ¿y dónde están los resultados?

Yo ya tuve un incidente. Cuando me pasó, estaban apagadas las cámaras. No se trata nada más de tener la tecnología, sino que funcione. Yo creo que la tecnología que a México le hace más sentido por el nivel de desarrollo ciudadano, es el manejo de datos para proveer mejores servicios.

Aquí ya entraron las multinacionales. Está Google, Amazon y Facebook. Alguien ya introdujo la Inteligencia Artificial (IA) a nuestro país y ya está trabajando. No se nos preguntó. Pero a nivel de ciudades y de ciudadanos, yo creo ahora tenemos que conocer el manejo de datos.

La Ciudad de México enfrentó uno de sus grandes retos en el terremoto de 1985. Ahí está la figura de tu papá enfrentando este gran desafío de descentralizar la ciudad, para levantarla, y me llama la atención cómo estás metido en las Smart Cities, ¿cómo influenció tu papá en la visión de la ciudad?

Esa experiencia que vivimos; que vivió mi papá como Presidente de México, fue la crisis más dramática. Era la angustia y la tragedia de los seres humanos. Es evidente, hay que decirlo, que ningún gobierno estaba preparado para un problema de esa dimensión.

Pero después de ese ejercicio nació todo el sistema de protección civil que hay en el país. Justamente a partir de esa tragedia. Hay muchísimas cosas que luego la gente no conoce. Se cayó el sistema telefónico; el país quedó incomunicado y desconectado.

También se cayeron miles de viviendas, hospitales; se rompieron las tuberías y se quedaron ciertas zonas sin agua. Pero hubo orden, no hubo saqueos, como se ven en otros lugares. Fue una tragedia, pero a partir de ahí, se modificaron las reglas de construcción de la Ciudad de México, por ejemplo.

Con el temblor de hace dos años, aunque fue similar, ya no tuvo las mismas consecuencias, ¿por qué? Porque aprendimos y construimos todo un sistema de protección como país. A mí me tocó vivir ese sistema cuando se presentaba un huracán, y como mexicanos, ya poseíamos un sistema y un manual.

¿Alguna reflexión sobre la agenda de las Smart Cities?

Estamos en una etapa en una economía del conocimiento, de una economía digital. Nosotros los mexicanos tenemos que saber cómo la usamos y cómo nos subimos a ese mundo en nuestro beneficio. Ahí tenemos que encontrar soluciones. Al mismo tiempo, tenemos que crear un mundo más humano, más sensible, sencillo y corresponsable.

Ese es el reto. Ser más humanos y digitales a la vez. Hay que atender los rezagos que se han acumulado pero también atender las oportunidades en este mundo para que no se amplíen las diferencias. La tendencia es que se están ampliando las diferencias entre los que saben utilizar las tecnologías y los que no. Si actuamos para que se acorten, será un mejor mundo para México si lo sabemos aprovechar.