El arquitecto británico Norman Foster presentó su visión para las ciudades después del nuevo Coronavirus; aseveró que éste aceleró las tendencias que podrían convertir las oficinas vacías en futuras torres residenciales.

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De acuerdo con la visión del líder y fundador de la firma de Foster + Partners, la reutilización de edificios existentes tiene el potencial de reducir la huelle de carbono de la industria de la construcción.

“Los edificios que son adaptables sobrevivirán […] Ese es el edificio sostenible definitivo: Uno que puede reciclarse en lugar del que puede demolerse y empezar de nuevo”, señaló en entrevista con el Financial Times.

Describió al nuevo Coronavirus como “un acelerador” para la reconfiguración de las ciudades que, además de incluir la reutilización de los edificios vacíos para usos alternativos, también contemplan la peatonalización de franjas más grandes de centros urbanos.

Foster señaló que la pandemia del Covid-19 llevó a todo el mundo a una “encrucijada” respecto a la evolución de los espacios de trabajo y dijo: “Las oficinas, con alturas bajas del piso al techo y los diseños repetitivos corren el riesgo de caer en la obsolescencia a medida que la pandemia desencadena una mayor de manda de trabajo en casa”.

Sin embargo, refirió, este espacio −en vez de quedarse desocupado− podría utilizarse de manera creativa y convertirse en las torres residenciales del futuro.

En contraparte, el Royal Institute of British Architects expresó su preocupación al respecto, argumentando que a menudo los edificios de oficinas, e incluso los comerciales desaparecidos, resultan ser de mala calidad y estrechos. Por su lado, la Federación Británica de Propiedades, indicó que el verdadero riesgo está en que las calles principales se vean inundadas con viviendas “de mala calidad” a expensas de las empresas y servicios locales.

En respuesta, Foster argumentó que la reutilización no es “exactamente radical”. Al acelerar el declive del comercio minorista en algunas de las calles principales de todo el mundo, así como las oficinas, subrayó la importancia de lo que la pandemia generó: La necesidad de diseñar edificios que, a futuro, puedan remodelarse para un uso alternativo.

Finalmente, recordó los brotes de cólera en Nueva York, Estados Unidos, en el siglo XIX, lo que provocó y alentó a los planificadores a diseñar calles más anchas, mejorar el saneamiento del agua, entre otras medidas como la división de la ciudad a partir de parques. El nuevo Coronavirus, dijo, podría remodelar de manera similar el entorno urbano actual.