Antes de la pandemia, la transición climática estaba aumentando, pero el paro energético de precios en 2020 la ha empujado, ya que se tuvo la peor caída en los precios del mercado del petróleo y gas en 70 años. 

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Hace unas semanas, el Chicago Tribune, dio a conocer un análisis sobre las políticas de estatización del Presidente Andrés Manuel López Obrador, que entró en una fase crítica para llevar a cabo una eventual nacionalización tanto de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

“La legislación, acelerada en el Congreso por el partido de López Obrador, ha enfrentado críticas casi universales de legisladores, ambientalistas, analistas de la industria, grupos empresariales mexicanos e internacionales e incluso, del organismo de control antimonopolio de México”.

Ideología y política de la 4T

En el mismo, Jeremy M. Martin, vicepresidente de energía y sustentabilidad del Institute of the Americas, grupo de expertos en políticas públicas en San Diego, dijo que la legislación probablemente hace sentido a partidarios de López Obrador, “a quienes se les ha hecho sentir que finalmente tienen un presidente que está poniendo a los mexicanos en primer lugar, pero la cual “no tiene ningún sentido económico, pero tiene mucho sentido para las personas que se sintieron jodidas (sic) durante años en México” y agregó: “Es pura ideología, es política”.

Mientras el autollamado gobierno de la Cuarta Transformación da un salto al vacío, UBS, en el análisis “Pruebas de estrés climático. La transformación de la asignación de capital”, destaca el nuevo rumbo energético que tomará la humanidad en el corto plazo.

“Es probable que 2021 sea el año en que los inversores y los financieros internacionales incorporen el análisis de la transición climática en sus carteras y carteras de préstamos. Con el tiempo, las pruebas podrían ser catalizadoras para ajustar el costo del capital entre empresas de alto y bajo contenido de carbono”. 

El análisis de la transición climática y (…) los préstamos y las carteras de inversores están a punto de generalizarse. Hace dos años, el Banco de Inglaterra anunció que sería el primer banco central en realizar pruebas exploratorias de estrés de transición climática basadas en las recomendaciones del Grupo de Trabajo para Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) en todo el sistema financiero, destaca el informe Future of Finance.

En 2021, 18 bancos centrales, incluidos los de Japón, Australia y Singapur, así como el BCE, pondrán a prueba sus sistemas financieros para la transición climática.

Para ello, la Red de Bancos Centrales y Supervisores para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS) trabajó con científicos e inversionistas climáticos para diseñar escenarios probables de política climática.

Sectores, atentos

El análisis mostró que las pruebas diseñadas por los políticos australianos también cubrirán explícitamente los fondos de pensiones, no solo los bancos y las aseguradoras. “El riesgo climático pasa a ser el centro de atención de los bancos centrales y las autoridades supervisoras”

Incluso antes de la pandemia, la transición climática estaba aumentando, pero la pandemia lo ha empujado. En 2020 se tuvo el mayor impacto en el mercado del petróleo y el gas en 70 años. 

“A fines de diciembre de 2020, las acciones tradicionales de petróleo y gas en el S&P 500 cayeron 38% interanual. En el mismo período, las existencias mundiales de energía limpia aumentaron un 140%, que fue más que el crecimiento del sector tecnológico”, argumentó UBS, lo que detalla la relevancia de la implementación de las energías limpias en el mundo.  

La fuerte caída de los precios de la energía planteó el fantasma de "activos varados" sin valor y cancelaciones de proyectos. Para algunos, estos habían sido constructos teóricos a décadas de distancia. 

Habrá más shocks de afuera

La pandemia también está mostrando la posibilidad de que los shocks ecológicos exógenos tengan un impacto importante en los precios de los activos. Esto significa que todos los inversores tienen que restablecer sus paradigmas para invertir y otorgar préstamos a empresas de energía y, a medida que lo hacen, incluir en sus paradigmas nuevas expectativas sobre la transición energética.

Medir y evaluar las tendencias a largo plazo y las interacciones entre la ciencia climática, las políticas públicas, la economía y los mercados financieros es una tarea compleja. En un mundo de cadenas de suministro globales interconectadas y entornos legales, regulatorios y operativos que se cruzan, no es fácil para los participantes del mercado entender el impacto potencial del cambio climático y las respuestas estratégicas al mismo.

Aunque la mayoría de los bancos centrales han dicho que los primeros ejercicios son exploratorios, pero “si resultan eficaces, es plausible que se incorporen a los requisitos prudenciales para los bancos y las aseguradoras, probablemente dentro de cinco años. Esto podría tener un impacto material en el costo de capital de los préstamos a empresas altamente contaminantes”.

En este marco, la FED ha solicitado unirse a la Red para ecologizar el sistema financiero. El caso base es que observarán cómo irán las 18 pruebas, “pero no se puede descartar que la FED considere algo en este sentido en 2022 o 2023”.

Para consultar el reporte completo de UBS:

https://www.ubs.com/global/en/collections/sustainable-investing/latest/2021/trends-climate-stress-testing.html

Con datos del Chicago Tribune:

https://www.chicagotribune.com/espanol/sns-es-mexico-prepara-remodelar-sector-electrico-favor-estado-20210308-pjxcvh7rove7xkuqa5antxgs24-story.html