Desde hace algunos años, el sector inmobiliario inició la transición hacia lo digital −en buena parte acoplándose al comportamiento de consumo de nuevas generaciones−.

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En años previos a la crisis de 2008-2009, la industria no tuvo la urgencia de adaptarse a una nueva era digital; no fue hasta pasado el 2010 que empezaron a conocerse en todo el mundo plataformas PropTech enfocadas 100% a la transformación tecnológica del sector.

Sin embargo, fue este solo el antecedente de lo que hoy conocemos, considerando que las diferentes empresas e instituciones bancarias tardaron todavía algunos años en atreverse a dar el primer paso.

Hoy en día, la digitalización del sector inmobiliario e hipotecario es una realidad de la que ya no hay vuelta atrás, luego de que la crisis sanitaria ocasionada por el nuevo Coronavirus marcara un antes y después en la forma de hacer negocios. Tras el confinamiento, las personas se vieron obligadas a reinventarse, y la banca, a acelerar el proceso de digitalización que había iniciado tiempo atrás; lo que esperábamos sucediera en algunos años todavía, nos alcanzó en apenas unos meses de contingencia.

 

Antecedentes de la digitalización

La adopción de nuevas plataformas y tecnologías fue necesaria dentro de la evolución de diferentes sectores en todo el mundo. En el caso del inmobiliario, la creación de las PropTech −que viene de la abreviatura de Property Technology, o bien de Real State Society−, definidas por el cofundador de la plataforma global de propiedad y PropTech para negocios Unissu, James Dearsley, como “una pequeña parte de la extensa transformación digital en la industria inmobiliaria”.

El Internet marcó el inicio de una nueva generación de compradores, abiertos a realizar transacciones online. El PropTech 1.0 surgió a principios de siglo, cuando decenas de profesionales vieron la oportunidad de reconstruir el mercado para ofrecer nuevos servicios, ante el boom de las empresas dot com; lo anterior, ligado a la bonanza económica de aquellos años que fomentaba la subida de precios, que desembocó en una posterior burbuja inmobiliaria.

Las PropTech 2.0 llegaron a mediados de 2008, motivadas por los avances en procesamiento y almacenamiento de datos, aunque su auge lo encontró más bien en plataformas de economía compartida y espacios comerciales al conectar a usuarios con proveedores y facilitar el intercambio de bienes y/o servicios.

En 2012 aproximadamente, y hasta 2016, de acuerdo con cifras de CB Insights, este sector creció de los 221 millones de dólares (mdd), a superar los 2 mil 665 millones. Dos años después, según Deloitte, ya alcanzaba un valor acumulado de 18 mil mdd en todo el mundo.

 

 

El Internet marcó el comienzo de una nueva generación de compradores, abiertos a realizar transacciones en línea.

 

Palanca  de desarrollo

México volteó a ver a las Fintech como estrategia hasta finales de 2014, para democratizar seguros, créditos, y a disminuir −de manera significativa− los trámites burocráticos de las instituciones bancarias y crediticias. Las PropTech, enfocadas enteramente a las innovaciones y la aplicación de nuevas tecnologías para el sector de bienes raíces, están más bien destinadas a compradores, vendedores, inversionistas, inmobiliarias, constructores y propietarios inmobiliarios. Igualmente, serán el medio que mejorará significativamente la experiencia del cliente.

Entre los múltiples beneficios que la digitalización trae a los procesos del sector inmobiliario, están la mejora de los flujos de operaciones y el seguimiento de procesos para asegurar que éstos sean ejecutados de la mejor manera posible. Asimismo, se puede conseguir una rápida reducción del time to cash y acelerar el valor de la compañía.

En el análisis ‘Real Estate 2020: Construyendo el futuro’, presentado por la consultoría PwC en el mes de marzo, se enlistaron una serie de predicciones para el año en curso en el apartado ‘Consecuencias para las estrategias inmobiliarias’, entre las que se destaca que “la sostenibilidad y la innovación tecnológica serán palancas fundamentales. Todos los edificios tendrán que ser objeto de una certificación de ‘sostenibilidad’, mientras que las nuevas promociones tendrán que ser ‘sostenibles’ en su sentido más amplio, proporcionando a sus ocupantes unas agradables zonas para vivir. La tecnología generará un efecto disruptivo en los fundamentos económicos del sector inmobiliario, provocando que determinadas tipologías de activos pasen a ser obsoletos”.

Para lograrlo, cita el documento, “los inversores inmobiliarios tendrán que asegurarse de que cuentan con las capacidades y cualidades adecuadas”. Si bien el análisis fue dado a conocer cuando la pandemia de Covid-19 era ya considerada como Emergencia Sanitaria Global, el análisis predecía que, desde 2020, las necesidades de espacio para oficinas se reducirían y el Home Office se incrementaría, sustituyendo las juntas presenciales por videoconferencias.

Si bien fueron las circunstancias las que nos obligaron a adaptarnos a una tendencia de ‘teletrabajo’, PwC menciona que dichas situaciones estarían ligadas al sector inmobiliario en mayor medida de lo previsto, siendo las redes sociales las que ayudarían a las personas “a determinar dónde y cómo quieren vivir, trabajar y disfrutar […] Los actores del sector inmobiliario deberán comprender con todo detalle cómo está afectando la tecnología a su sector; de no hacerlo, podrían enfrentarse a una importante desventaja competitiva”.

 

 

La era de la aceleración digital

Pese a que la pandemia pudo haber representado un riesgo para el sector inmobiliario −como lo sufrieron sectores como el turismo, la aviación, entre otras−, según especialistas, el mercado sigue sólido, la oferta está ahí y la demanda, aunque más cuidadosa por parte de los compradores, continúa. En una época post Covid, quienes busquen adquirir vivienda estarán mayormente preocupados por invertir en inmuebles que mejoren su futuro ante cualquier otra posible crisis y apostarán por aquellos que ofrezcan mayores amenidades, áreas al aire libre y con zonas óptimas para trabajar estudiar y divertirse dentro de la misma propiedad.

Afortunadamente, la revolución financiera ha permitido que tendencias como la Inteligencia Artificial (IA), la Realidad Aumentada (RA), el Big Data y el crowdfunding inmobiliario −mecanismo colaborativo de financiación de proyectos en un periodo corto de tiempo− sumen para mantener el sector a flote.

Es una realidad que, en términos de caída económica, la crisis sea calificada como similar a la vivida en la Segunda Guerra Mundial; y en contraparte, especialistas en materia inmobiliaria han opinado que, tecnológicamente hablando, en cinco años logrará consolidarse la parte completamente digital de los bienes raíces, cuando estaba previsto que lo hiciera hasta dentro de 15.

 

 

Las PropTech serán el medio que mejorará significativamente la experiencia del cliente.

 

Por si fuera poco, el migrar hacia nuevas tendencias tecnológicas permitirá evitar problemáticas recurrentes a la hora de tramitar una hipoteca, con una experiencia en línea, solicitud digital de los documentos y una integración automática para la validación de ingresos e historial crediticio.

Hugo Nájera Alva, director general en Client Solutions de BBVA en México, explicó que es importante adaptarse a las nuevas generaciones, teniendo en cuenta que son los millennials quienes representan el 45% de los ingresos en cualquier negocio, por lo que será importante “reflexionar sobre el futuro de la industria financiera e invitar a la banca a replantear la oferta de valor apegada al uso de la tecnología, donde la clave principal es avanzar en la transformación digital”.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), como medida de salud, el 90% de las entidades crediticias, bancarias e inmobiliarias cerraron sus centros físicos, por lo que encontrar nuevos canales que les permitieran concretar ventas y servicios sin tener contacto con el solicitante se volvió, de alguna manera, indispensable.

Para lograrlo, y si bien las compañías empezaban a hacer una transición hacia lo digital, cada una decidió acelerarlo e implementarlo de manera diferente, acoplándose a sus necesidades y limitaciones. Hoy, ya es posible acceder a un crédito hipotecario con un proceso completamente en línea en diferentes plataformas e instituciones mediante alternativas que incluyen:

 

Blockchain:

Recientemente, el uso del Blockchain ha permitido las transacciones digitales seguras sin necesidad de algún intermediario ni contacto físico. Dentro del sector inmobiliario, es una herramienta PropTech que facilita los métodos de pago durante las operaciones de compraventa.

Entre algunas de sus bondades se encuentran la reducción de costos y tiempos; contratos digitales; además de que brinda la opción de invertir en un proyecto de bien raíz con la posibilidad de revender sus acciones.

A través de una sola aplicación se llevará a cabo todo el proceso de administración de la propiedad. Por ejemplo, el propietario y el arrendatario podrán firmar digitalmente un contrato inteligente en el que se incluya información, como el valor de alquiler, plazos de pago, etcétera.

 

 

 

Asistencia virtual:

A través de los chatbots y la IA se puede ofrecer al cliente la solución de dudas ‘comunes’ de manera inmediata, además de que permite captar clientes nuevos todos los días y a todas horas, con miras a ofrecer asistencia personalizada en alguna fecha específica.

 

 

 

Recorridos virtuales:

Con las medidas de distanciamiento social que surgieron tras declarada la Emergencia Sanitaria por el Covid-19, los agentes inmobiliarios fueron algunos de los primeros en sacar partida de las herramientas tecnológicas para ofrecer a futuros y posibles compradores tours y experiencias por las propiedades en formatos 3D, 360°, videos profesionales, o a través de Realidad Aumentada, donde las personas pueden ‘visitar’ de manera personalizada toda el área, ver todas las plantas, en perspectiva espacial, entrar y pasear por ella.

Este tipo de recorridos permite, en tiempo real, la comunicación e intercambio de información sin la necesidad de salir físicamente; todo, desde un dispositivo conectado a internet.

 

 

 

Firmas digitales:

De la mano del punto anterior, está la agilización del proceso de compra, los trámites administrativos, documentos, etc., por lo que es fundamental que todas las instituciones que participan en la venta se encuentren en una sintonía digital que permita ahorro de tiempo, seguridad y transparencia.

De entre las muchas bondades que la transformación digital ofrece está la eficiencia de los procesos operativos, que permite aportar valor y contribuir a la digitalización. Para lograr un cambio, lo principal será:

Identificar y despedir los antiguos modelos de gestión ineficientes y migrar a uno con mayor eficiencia a través de la industrialización de los procesos tradicionales del sector.

Optimizar la capacidad de ejecución mediante la creación de estrategias. Cabe señalar que estas últimas dependerán de cada institución.

Incorporar soluciones tecnológicas que ayuden a mejorar la rentabilidad y dinamizar la transformación.   

 

 

 


Texto Alejandra Cañedo

Foto: Real Estate Market & Lifestyle