Monterrey, potencia económica en expansión

Real Estate Market 35 P o rtada Mi mamá no sabe leer ni escribir, pero tiene un hijo gober- nador. Pienso que si mi mamá pudo, cualquier mamá tam- bién. ¿Pero si mi mamá pudo tener diez hijos y nos mandó a la escuela? Mi mamá no me dio de comer: me enseñó a hacer de comer; mi papá no me enseñó a trabajar: me llevó a trabajar; aprendí que en la adversidad todo es posible. Además, con la adversidad conocí a la muerte. Ella es mi comadre, mi amiga y la tengo que abrazar todos los días para que no me dé miedo. Estoy enamorado de ella. Según dicen, será la última que vas a ver. Eso me ha hecho ser diferente, no mejor. Simplemente tengo más tiempo para poderlo dedicar a cambiar la actitud de las personas. GM.- ¿Hace cuántos años iniciaron el movimiento? JRC.- Fue un movimiento que inició hace 4 años con cinco personas para independizar a México desde Nuevo León. Hay que independizarnos de la actitud de pasivi- dad, de apatía que tienen los ciudadanos. También del asistencialismo, del populismo, del propio sistema político que es caduco, podrido, viejo y obsoleto. Ese sistema po- lítico genera una macroeconomía prendida con alfileres, que oprime a la microeconomía, cuando podemos tener un equilibrio entre ambas cosas. GM.- ¿Cómo nace El Bronco? JRC.- El Bronco nace a partir de la adversidad. Cuando secuestran a mi hija de dos años, muere mi hijo ma- yor perseguido por la delincuencia; cuando me quie- ren matar y la autoridad no hace nada. Pero no nada más a mí lo hacían, sino a miles de personas. Entonces tenía dos opciones: huir —cómo lo hacen muchos—, o quedarme. Pero decidí quedarme. Entonces te nace la adrenalina de la sobrevivencia, y ob- viamente la promesa que tienes que hacerle a tu familia de cuidarlos y protegerlos, pero no puedes, porque al salir de la puerta de la casa está el riesgo. Entonces tenía que resolver los problemas de una ciudad. A partir de ahí empecé a cambiar mi actitud, a ser menos egoísta, a ver menos hacia mi interior y ver más hacia “porque tú no cambias si yo pude”. Esa es la actitud de pasividad que tiene la sociedad. Creo enormemente en las empresas. Estoy enamorado de ellas; por otra parte, soy un enemigo del asistencia- lismo y el populismo. Eso es lo que está destruyendo el país. Pero a quienes dependen del asistencialismo, se necesita que se les hable fuerte. Yo vengo de la pobreza. “Aprendí que en la adversidad todo es posible”. Su movimiento nació hace cuatro años con solamente cinco personas.

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