Monterrey, potencia económica en expansión
Real Estate Market 34 P o rtada Jaime Rodríguez “El Bronco” con su esposa Adalina Teresa Martínez Dávalos iniciando cabalgata. Jaime Rodríguez Calderón (JRC) El Bronco , Gobernador con licencia del estado de Nuevo León: Nuevo León cambia por generaciones. Aquí hay un gran origen empresarial, es cierto. Antes éramos muy pro yanquis . Teníamos la aspiración de ir a San Antonio, San Diego, Nueva York y Miami; fuimos construyendo un estado, una aspiración que nos permitió entrar a una etapa de competi- tividad. Para lograrlo primero teníamos que compactarnos en nuestra tierra, pero los gobiernos no hacían eso. Los gobiernos usaban esa fama de empresarios, de “poderoso Nuevo León”, y se corrompieron, porque el empresario en la defensa absoluta de su capacidad empresarial se fue un poco haciendo laxo con el go- bierno en pagar impuestos —aunque generosamente lo hacen—, pensando en mejorar las condiciones del estado y del país. Entonces en su cansancio empezaron a verse otras co- sas, y entonces ahí nace El Bronco . Cuando empiezo, no lo hice pensando en ser gobernador. Ser goberna- dor fue una circunstancia, una herramienta que bus- qué para cambiar la actitud de las personas. (1). Fragmentos del libro “Debajo del sombrero del Bronco. La lucha por una nueva independencia”, de Daniel Salinas Basave. La gran novedad en la historia política del estado es que el candidato no aparece registrado con su nom- bre, sino como Bronco . Puede que aún exista en Nuevo León alguien que no sepa quién es Jaime Rodríguez, pero ni las personas radicalmente indiferentes a la po- lítica ignoran quién es El Bronco. Por otro lado, las redes sociales representan el rom- pimiento de ancestrales y complejos paradigmas que han encarnado en nuestra política. El gobernante co- mún ordena, manda, conduce pero no dialoga ni in- teractúa. Nuestra tradición histórica es autocrática. Por años, el monólogo ha sido consustancial a los po- líticos mexicanos. Es allí es donde irrumpe El Bronco . “Quihúbole raza ”, la frase con la que comienza cada una de sus intervenciones se vuelve un clásico, pues lo único seguro es que se vendrá seguida de miles de likes y cientos de comentarios. A la hora de mandar sus mensajes evidentemente no pasan filtro alguno de revisión. En cualquier caso, si de contraste y de surrealismo hablamos, la imagen de Jaime Rodríguez como el cau- dillo de Facebook se ha convertido en uno de los más innovadores cuadros de la vida moderna utilizando la tecnología para llegar directo a las personas (1) .
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