Retail & entertainment
Real Estate Market 60 sedemx La población busca espacios comerciales profesionales, a diferencia del ambulantaje. Participación gubernamental. 9 Algo que conviene analizar, sobre todo en el caso de la Ciudad de México, aunque se replicará en otras partes del país, es que el gobierno electo quie- re intervenir en el mercado. Claudia Sheinbaum ha dicho en varias oca- siones que hay muchos centros co- merciales en la ciudad y que éstos se han comido espacios que eran de otra actividad. Eso tiene varios componentes. Uno muy complejo que responde a la idea que la gente debe estar en la calle, en espacios públicos y no en el consumo. Eso en buena medida lo causaron los gobiernos, porque echaron a perder los espacios públicos: ahora son inseguros, sucios, feos y llenos de ambulantes; por eso la población prefiere los cen- tros comerciales. El otro componente es ideológico. Piensan que el gobierno debe proteger a la gente para no poten- cializar el consumismo, pero a mi juicio debemos dejar que la gente decida. Está el tema de orden en la ciudad. Debemos decirlo: se desordenó tanto en los últimos años y pasaron tantas cosas raras, que actualmente hay una competencia desleal. Estamos los que hacemos las cosas cumpliendo con todas las normas que marca la Ley — como los miembros de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI)—, pero también hay gente que se va por la libre. Quién sabe cómo le hacen. De repente aparece una compe- tencia rarísima que germina por todos lados, que finalmente funcionan mal y echan a perder la imagen del sector inmobiliario. Va a entrar muy duro el tema de los centros comerciales versus el mer- cado tradicional, donde siempre ha habido una disputa, sobre todo con las compañías trasnacionales. Mucha gente piensa que la población no de- bería comprar en Walmart, sino en un mercado de la colonia. Es un debate interesante, pero no se puede privar a la comunidad de elegir el mejor precio. En Francia, hay una política que prohíbe a los Carrefour estar cerca de los pueblos tradicionales, lo que sue- na coherente. Es una decisión de país rico, digamos, pero tú dile a la gente de Cuautepec o Iztapalapa que mejor com- prenmás caro en el tianguis que en lugar de ir a la Bodega Aurrerá, si apenas les alcanza el dinero. No suena muy lógico.
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