Especial de Turismo

166 | Real Estate Market H OM E • D E S I G N te importante del proyecto, trae un en- canto especial para los posibles compra- dores”, aseguró el paisajista. En entrevista por separado con este me- dio, Mario Schjetnan –arquitecto del paisaje y director del estudio Grupo de Diseño Urbano, ubicado igualmente en esta capital-, comentó al respecto que si hay una caracte- rística que otorga esta actividad a los desa- rrollos inmobiliarios, cualquiera que sea su vocación, es la plusvalía; mientras dejó en cla- ro que el valor agregado que adquiere el pro- yecto, no necesariamente implica una mayor inversión, pero sí un incremento notable en la calidad de vida de quienes lo habitarán. Un ejemplo clásico de lo mencionado por Shjetnan, es el partido que han sacado de la buena planificación urbana y paisa- jística de antiguas colonias del Distrito Federal, como la Condesa, Roma, Del Valle, Nápoles, Juárez o Narvarte, entre otras, donde las áreas verdes y el trazado de las calles y avenidas, se mezcla talento- samente con las áreas ajardinadas, parques y camellones arbolados, los cuales dan un mayor lucimiento a las construcciones y gratifican ampliamente a sus moradores, traduciéndose esto, en un mayor valor de venta de los nuevos desarrollos. Ante lo dicho, Kees Van Roij fue muy crítico, pues comentó que en contraste a esos distritos habitacionales, en la actuali- dad los desarrolladores parecen sólo con- centrarse en ver cuántas unidades pueden construir en un terreno, sin percatarse que esa actitud irresponsable, no genera nada bueno ni para los ocupantes ni para el me- dio ambiente alrededor del asentamiento. “No se trata de construir chatarra habi- tacional, la gente busca, compra y paga por lo bien planeado”, dijo Van Roij, toda vez que agregó que esta actividad guarda mucha responsabilidad a futuro. “Parece que son pocos los (desarrolladores) que se preocupan por el uso, aprovechamiento y disposición de recursos como el agua. Los problemas de escasez pueden encontrar un paliativo en el diseño paisajístico, sin embargo, eso no lo ven con claridad, argumentó. Pero la arquitectura del paisaje no sólo se trata de armonía y belleza estéti- ca del entorno, también se trata de pla- neación y conocimientos adecuados del terreno, señaló el arquitecto Shjetnan. No son pocos los casos donde la vani- dad hace colocar erróneamente especies vegetales ajenas al terreno y clima. Colocar palmeras en zonas semiáridas o áridas, podría implicar sólo un gasto ex- cesivo de agua e invasión de un ecosis- tema que no está preparado para recibir parásitos o plagas que acompañan a ciertas plantas o árboles. R EGLAS Y COSTOS Como ya comentamos arriba, el hecho de planificar un desarrollo paisajísticamente hablando, no implica un mayor costo del mis- mo, sino que se tiene que observar como una inversión recuperable con rendimientos. Kees Van Roij dijo que aunque determinar el cos- to de un proyecto de este tipo depende de muchos elementos, éste bien podría ir desde los 250 ó 300 pesos por m 2 , lo que es verda- deramente una minucia si se considera lo que se obtendrá de retorno por este concepto. Ambos arquitectos paisajistas también precisaron que nada incentivaría más a GDU DESARROLLO URBANO GDU DESARROLLO URBANO

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