Shanghai
Real Estate Market 154 B ellas Artes inició su construc- ción en 1904, durante los últimos años de gobierno de Porfirio Díaz, quien quería represen- tar su lema “Orden y progreso” en un edificio que pudiera estar terminado para los festejos del Centenario de la Independencia en 1910. La tarea se le encomendó al famoso arquitecto italiano Adamo Boari. Los antecedentes históricos del Palacio se remontan a 1842, cuando el entonces presidente de la República, Antonio López de Santa Anna, inicia la construcción del Teatro Santa Anna el 18 de febrero de ese año, la obra ar- quitectónica más importante del XIX para la ciudad. El trabajo le fue encomendado al arquitecto Lorenzo Hidalga, quien le dio un estilo neoclásico, característico de la época. Se terminó dos años más tarde con una magistral apertura. Sin embargo, también ese año se le cam- bió el nombre a Teatro Vergara, por el rechazo que la gente tenía a Santa Anna. Poco tiempo después se renom- bró Teatro Nacional, que fue testigo de numerosos acontecimientos de gran importancia como el estreno del Himno Nacional Mexicano. Años más tarde, durante la intervención france- sa, se convierte en Teatro Imperial, y restaurada la república vuelve a ser Teatro nacional. Con tantas historias y el interés de Porfirio Díaz de mostrar la pros- peridad de su gobierno, se proyectó la construcción del nuevo Teatro Nacional, fue así que Boari, en 1901, inicia la construcción demoliendo el edificio anterior y varias construc- ciones que se encontraban entre la Alameda y el Edificio de Correos, la ubicación que tanto el arquitecto como el general consideraron idónea. Durante esa época, una de las corrientes más importantes y van- guardistas era el Art Nouveau, o modernismo como se le denominó en España y en algunos otros países. El especial interés de ésta era la de crear una estética nueva que pudie- ra reflejar todas las posibilidades que había dado la producción industrial o en serie; a través del uso profuso de elementos de origen natural, pero con preferencia en los vegetales y las formas redondeadas de tipo orgánico entrelazándose con el motivo cen- tral. El uso de las curvas y la asime- tría, tanto en las plantas y alzados de los edificios como en la decoración. Estilización de los motivos, siendo menos frecuente la representación estrictamente realista de éstos. Una fuerte tendencia al uso de imágenes femeninas, retratadas en actitudes delicadas y gráciles, con un apro- vechamiento generoso de las ondas en los cabellos y los pliegues de las vestimentas. La libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean éstos de pura fantasía o con inspiración en dis- tintas culturas, como por ejemplo el uso de estampas japonesas, que se ve en el gusto por la curva, entre otras. Fue así que cuando Boari, des- pués de recorrer Europa y Estados Unidos (lugares donde se gestó esta nueva línea artística) entre 1901 y 1902 regresó a México con los ele- mentos necesarios para materializar las grandes expectativas del general Díaz. En 1904, entregó los primeros 18 planos del nuevo Teatro Nacional y en ese mismo año se comenzaron las excavaciones de 2.4 metros bajo el nivel de la calle y 3.5 metros para lo que sería la ubicación del escenario. En esos años, la ciudad crecía a una velocidad impresionante, el Paseo de la Reforma era un eje que dividía la ciudad vieja en el oriente y la nueva ciudad moderna, en el sur poniente. Y por supuesto, la cons- trucción del nuevo Teatro Nacional abría paso a importantes cambios en el oriente de la ciudad, como la pro- longación de la famosa avenida 5 de mayo, de Bolívar hasta Santa Isabel (hoy Eje Central). El diseño de Boari debía ir acorde a este crecimiento y por lo tanto debía ser un centro de reunión para la so- ciedad mexicana que proyectara a un (Portadilla) Panorámica del Palacio de Bellas Artes Foto: Promotur (Pag, derecha) Vista aérea del Palacio Foto: CPTM
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