Monterrey, potencia económica en expansión
Real Estate Market 44 P o rtada “Si logramos reunir las firmas será otra historia”. “Para lograr las cosas tienes que tener conectado el cerebro al corazón, y el cerebro a la emoción”. GM.- ¿No te enoja nada? JRC.- Nada. Soy duro, no me enoja nada. GM: ¿La injusticia? JRC.- Eso me molesta pero no me llega al hígado. Eso te debe molestar, dar vergüenza, pena, angustia, pero no debes reaccionar con enojo, porque eso te causa cáncer. Simplemente he logrado conectar mi corazón con el ce- rebro y no al revés. Tengo una frase: “Cerebro, corazón y carácter”. Una cosa sin la otra no funciona. Para lograr las cosas tienes que tener conectado el cerebro al cora- zón, y el cerebro a la emoción. El corazón solo es débil, pero poderoso. Ese te lleva a todas partes. La razón es más cobarde y miedosa y no te deja hacer las cosas. GM.- ¿Qué te motiva? JRC.- La creatividad. Me motiva algo muy poderoso, algo de intimidad personal. Si la violencia y la mal- dad han invadido a México, a mí también me pegó. La muerte de mi hijo me cambió totalmente, porque fue en una condición muy difícil. Si hubiera sido una muerte normal, todo el mundo la espera, pero encon- trarlo muerto me dejó... Estuve siete horas con él, muerto. Lo abracé, le grité a Dios, le grité al mundo, pero le hice una promesa: dedicarle el resto de mis días a cambiar la actitud de las personas. Cuando tuve la presidencia municipal, obviamente me sucedieron muchas cosas. Mis hijos, mi esposa y yo sufrimos mucha violencia. Cuando terminé, según me iba a encerrar 40 días, y una noche lloré a mi hijo totalmente, porque no lo había yo hecho, me hice el fuerte, me dediqué a trabajar y eso fue una terapia muy importante para mí. Pero cuando terminé mi en- cargo, se vinieron las de cocodrilo todos los días y todo el día. Tuve un proceso de catarsis. En 23 días reflexioné muchísimas cosas. Fue cuando regresé y le dije a mi esposa que tenía que cumplir la promesa a mi hijo muerto. Las promesas son poderosas. GM.- ¿Cómo vas a cambiar la actitud de la gente? JRC.- Hablándoles. GM.- ¿El malo se puede volver bueno? JRC.- Claro. La bondad vence a la maldad. Con gene- rosidad, actitud y carácter también. La bondad no es solamente una cosa bonita. A mí me ha convertido la bondad. La parte que más he logrado hacer en mi vida es el equilibrio. No tengo corajes, no tengo rencores. No me enojo.
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