Monterrey, potencia económica en expansión

Real Estate Market 109 E l hecho que el Tec se haya sumado a esta ta- rea transformadora, tie- ne que ver con el rol que deben tomar las univer- sidades. Ya no pode- mos entenderlas como sitios aislados porque los tiempos de cambio vertiginoso –como éste que nos ha tocado– exi- gen apostar por el com- partir, el encuentro y la interconexión. Debemos repensar las universidades para que sir- van como detonadoras de la innovación y desarrollo en la sociedad y para que el proceso de aprendizaje no termine nunca y se dé en el espacio cotidiano. Queremos que Monterrey siga siendo un polo de desarrollo, pero también que desde aquí surjan las res- puestas a los grandes retos que enfrentamos en nues- tro presente como el cambio climático, la inequidad y la corrupción. Las ciudades que apuestan por una vocación como la que describimos, son las que han entendido que en- tre más abiertas e incluyentes sean, más innovadoras se vuelven. Las universidades están llamadas a gestar la se- milla de ese cambio de paradigma en el entorno urbano. En varias partes del mundo las universidades se han convertido en catalizadores del desarrollo y trans- formación positiva de sus comunidades. Silicon Valley no existiría sin Stanford, Boston sin el Massachusetts Institute of Technology (MIT, por sus siglas en inglés) y El nuevo edificio de la Biblioteca consta de 17,300 m² que responde al Modelo Educativo Tec21. Salvador Alva Presidente del Tecnológico de Monterrey P o rtada Harvard. DistritoTec es una propuesta para lograr esa transformación en nuestra ciudad de origen. ¿Qué pasaría si la mayor parte del talento que vie- ne de todo México y el mundo a estudiar al Tec encon- trara espacios para desarrollarse y se quedara aquí en el DistritoTec? ¿Qué pasaría si decidimos reconectar- nos para construir una ciudad a la altura del futuro? Ese escenario que sólo podemos imaginar, es algo que ya está ocurriendo en otros países. Por eso es que es urgente asumir desde las univer- sidades un rol más activo en la sociedad; no podemos conformarnos con lo que ya ha funcionado. Debemos volcar nuestro talento y pensamiento crítico para pen- sar en formas distintas de transportarnos, de habitar la ciudad, de trabajar y divertirnos. Pero una tarea de esta magnitud no puede realizar- se sólo desde el Tec. Reconocimos, desde el inicio de esta iniciativa, que solo trabajando de la mano de or- ganizaciones, autoridades y vecinos, era posible ofre- cer condiciones que permitieran la construcción de un desarrollo justo, equilibrado y sostenible que genere valor para todos. Convertir a Monterrey en una ciudad compartida, conectada y abierta pudiera parecer un sueño, pero recordemos que hace 75 años, Eugenio Garza Sada soñó y hoy tenemos una de las instituciones de mayor prestigio de este país. El reto puede parecer abrumador, pero parte de lo que hemos aprendido, en el largo camino andado jun- to a la ciudad, es que todo reto guarda en sí mismo una oportunidad; la oportunidad de mostrarnos que si actuamos con arrojo, creatividad y corresponsabilidad no hay obstáculo que nos pueda detener.

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