Infraestructura, prioridad nacional

Real Estate Market 51 P o rtada sentó el Programa de Gasto en Infraestruc- tura, un ambicioso proyecto que de facto suponía la inversión más cuantiosa en la materia, desde la década de 1950 (US$700 billones de dólares), y la cual tendría como aseguró Obama, un efecto contracíclico ante la declarada fase de crisis económica que tuvo raíces en el descalabro de las mul- ticitadas hipotecas subprime. Para David H. Wang, economista de la Universidad de Stanford con maestría en la escuela de negocios de la Universi- dad de Harvard y presidente fundador de DHWCapital -una firma inversora de capital privado-, las dimensiones del pro- grama anunciado por el (entonces) pre- sidente electo de los Estados Unidos, se traducen no sólo en una mejora en insta- laciones, que van desde escuelas públicas u oficinas federales, sino que ayudaría a su país a incrementar su competitividad de cara a la economía global, mediante la mejora de su infraestructura carretera, portuaria y aeroportuaria, de caminos, agua luz y/o servicios digitales, y aun- que Wang sabía que para ello se tendría que incurrir en un déficit presupuestal, los resultados a nivel macroeconómico estarían por verse para el 2010 u 2011, “cuando nuestra economía haya recobra- do el rumbo”, aseguró el experto. Mientras tanto, y advirtiendo proble- mas de subejercicio en la aplicación de los recursos, Obama insertó candados a su plan de acción que prevén duras san- ciones para aquellos Estados o entidades públicas que no lleven a cabo las inver- siones programadas en su área, además de la eliminación de tales presupuestos en represalia a su subejercicio. Las similitudes de este emblemático caso con respecto a las acciones em- prendidas por el Presidente Felipe Cal- derón Hinojosa en nuestro país, no son pocas. Calderón también echó a andar un ambicioso proyecto de inversión en infraestructura con ambiciones contra- cíclica, que medidas las proporciones y limitantes, parecerían indicar que al igual que con el plan propuesto por el mandatario Obama, se avanza por el camino correcto. No obstante, las mediciones a que se puede someter un estudio en cuanto a la realidad del estado del sector y la infraestructura en México, y su compa- ración con parangones internacionales, dejan ver que nuestro país cuenta con un enorme rezago que queda de mani- fiesto si apenas se muestran los datos más básicos. F lick Naciones industriales, comerciales y políticas como Alemania o Estados Unidos, inyectan a su economía montos de hasta dos dígitos en infraestructura con relación a su PIB. El documento “OECD México Economic survey’s 2009” establece que existe una larga lista de pendientes a ser sometidos dentro de una “reforma estructural”, para poder detonar el crecimiento económico, la productvidad y el empleo en nuestro país.

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