Infraestructura, prioridad nacional

206 Real Estate Market P u b l i r r e P o rta j e La mujer es mi mayor inspiración; fuente de ilusiones, anhelos y sueños; hermosa creación que nos embriaga con su delicadeza y ternura y que nos hace ver todas las noches a la luna. La mujer siempre ha permanecido en mi obra, así como el tiempo. Miro a la gente que me rodea y sólo miro relojes que caminan, sienten, anhe- lan, sueñan, relojes que nacen y mueren. Las personas han sufrido una meta- morfosis a tal grado que las represento como un reloj, porque todos vivimos un tiempo exacto, en el cual estamos sin- tiendo y viviendo algo en específico y to- dos tenemos un tiempo definido, el cual con su tic-tac nos marca las decisiones y emociones que debemos tomar y sentir. Cada belleza y cada grandeza es creada por una emoción o por un pen- samiento en la imaginación del hombre. ¡Y pensar que antes de adquirir su forma y apariencia, antes de ser creada era solo nada… era únicamente una idea que quería reencarnar en un lienzo blanco! Sin falta del tiempo, un solo pensa- miento acudirá en la noche a la mente del hombre, y ese pensamiento puede elevarlo hasta la gloria o llevarlo a la locura a tal grado de ser consolado por En primer lugar, tenía que encon- trarme a mí mismo para lograr -aparte de pintar un alma-, hacerla vibrar, soñar, sentir, llorar, reír y volar. Para encami- narme en ésta búsqueda, ingresé al Ins- tituto de Artes Visuales de Puebla, ahí conocí a grandes amigos y excelentes profesores, uno de ellos es el profesor Andrés Ortega y Briones; él fue mi guía en el mundo de la pintura y siem- pre le estaré agradecido por brindarme sus conocimientos. Al irme adentrando en el arte, mi pensamiento, mi forma de ver y sentir las cosas sufrieron una metamorfosis in- creíble: el empezar desde abajo, solo con un lápiz y un cuaderno y después con el transcurso del tiempo, verme con una paleta de colores y un lienzo enfrente de mi era algo majestuoso, saber que con mi paleta podría pintar de una mejor manera un alma me causaba un escalo- frío que recorría toda mi piel. Para mí, una persona que no siente el color, es alguien que carece del alma. Es como tener a una mujer enfrente y no perderse en la profundidad de su mirada, es como tener su delicado cuer- po y no fundirse con la suavidad de su piel… Así sería un alma sin color. Arriba “Llevándome una parte de ti” Año de producción: 2006 Medidas: 70x50 Técnica: óleo sobre lienzo Portadilla “Adagio a mis recuerdos” Año de producción: 2009 Medidas: 120x90 Técnica: óleo sobre mdf

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