Dubái
L I F E S T Y L E • A R T E 190 Real Estate Market ver en un tiempo y un espacio muy breves una muestra pormenorizada de lo que se hace hoy en arte, sin olvidar lo que se ha estado haciendo desde hace un siglo, desde que podemos considerar al arte bajo el adjetivo de “moderno”, una convención, por cierto, todavía variable. Esta ventaja de la intensidad y la concentración es también una desventaja: demasiadas obras de demasiados artistas con propuestas muchas veces divergentes y aparentemente irreconciliables apabullan al espectador más dotado. De repente se pierde el hilo. Creo que antes que como compradores debemos acercarnos al arte como especta- dores ávidos, hambrientos de experiencias sensitivas e intelectuales, plásticas o poé- ticas, relajantes o desquiciantes. Después, para poder pensar en compras o inversiones, y es muy importante que un placer no oscurezca al otro. Si sólo vemos lo que compramos nos estamos perdiendo de casi todo. Coleccionar arte y apreciar al arte son parientes, pero no es lo mismo. La principal razón para comprar arte es que enriquece nuestras vidas y es excitante. No es el precio de un cuadro el que produce la felicidad que provoca, aseguró el director de esta feria extraordinaria. Joseph Kosuth, artista conceptual estadounidense, ya un clásico, expuso en esta feria multitudinaria una instalación de 1970 titulada “Information room”, que consistía en un montón de libros de arte sobre mesas, unas sillas y un panel luminoso con un discurso que motivaba a la lectura. Cuando hice esta obra fue un gesto muy radical. Pero 36 años después muchas de las ideas que la motivaron fueron interiorizadas por los artistas más jóvenes. Es como en las primeras pinturas cubistas de Picasso. Cuando se exhibieron en el Armory Show, de Nueva York, la crítica recomendaba a los padres que no dejaran a sus hijas ir a ver esas pinturas. Ahora, a cualquier republicano que se precie le encantaría tener una pintura cubista en su salón y, de hecho, muchos de ellos la tienen.
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