U R B A N I S M O Real Estate Market || 133 Nuevo Polanco. Ciudad de México. REM habitantes. Implicaciones que traen consigo un cambio en los paradigmas del concepto de Estado de Derecho, se vive día con día una multiplicidad de acciones interestatales, por lo que es indispensable y necesaria otra regulación de la vida cotidiana. Urgente es una Autoridad Metropolitana y un Plan Maestro Metropolitano para los siguientes 50 años. Partamos de que existen estudios metropolitanos de los gobiernos, instituciones académicas, ONG’s y de gremios de urbanistas nacionales e internacionales, inclusive estudiosos provenientes de las áreas como la arquitectura, de la ingeniería y de la producción cultural. ¿Por qué no se implementan o aplican? De hecho, el país está sobrediagnosticado, ya se sabe qué es lo que se debe hacer. Sin embargo, no hay ejecución de proyectos, existen oídos sordos y voces mudas que no permiten la instrumentación legal integral para echar a andar un plan que rebase los esquemas reduccionistas y parciales que terminan con trienios, sexenios y con las alternancias en el poder; sobre todo, falta integridad de la mayoría de los actores sociales que habitamos esta urbe. Se trata de una responsabilidad compartida. Las megalópolis o ciudades titanes tienden por naturaleza al desorden, generan más problemas y retos que soluciones; sin embargo, tienen posibilidades o alternativas de viabilidad sostenible con planeación urbana estratégica. Es cierto que las revoluciones industriales del siglo XX permitieron la concentración urbana, convirtiendo a las ciudades en las principales fuentes de riqueza y empleo, sin embargo, se trataba de una ilusión, pues también desarrollaron un ausentismo laboral y falta de desarrollo rural; resultado de haber optado por la industrialización, tiempo después, desbordada. En la mayoría de los casos, esta industrialización sucedió sin ordenamiento o planeación, se fue ajustando a los cambios, lo que obligó a muchos gobiernos a generar planes de desarrollo en los terrenos económicos, sociales y, en particular, fue imperante la planeación urbana, que en el caso de México es el llamado Plan Nacional de Desarrollo. Éste existe desde la década de los años 50, con antecedentes desde la posrevolución en el periodo presidencial de Venustiano Carranza el cual fue abordado con ligereza; lamentablemente, los diversos planes se han visto envueltos en intereses entre empresarios voraces y los diferentes gobiernos en turno que han mal pactado, en contra de la población hasta el día de hoy, con el fin de lograr enriquecimiento ilícito; actividad que se repite de manera indiscriminada, desafortunadamente en muchas otras regiones del mundo, afectando la integridad humana y amenazando la permanencia de todos en el planeta. Debemos precisar que un Plan Nacional de Desarrollo debe ser hecho por científicos, investigadores y expertos, y no por gobernantes en turno, debido a que el actual es más un manifiesto político que guía de desarrollo sostenido. El planeta nos se rige por ideologías, sino por la dialéctica del mismo Universo.
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