ADI 25 años
Real Estate Market 62 Otra tendencia que observamos desde entonces, fue que el desarrollo digamos “caro”, se empujaba con mayor fuerza hacia el poniente de la ciudad. Las me- jores oficinas y las mejores tiendas que estuvieron en el Centro de la Ciudad, primeramente se movieron a la avenida Juárez, luego a Paseo de la Reforma y posteriormente se dividieron en dos: una parte como dijimos antes se fue a Insurgentes; otra parte hacia Polanco y la parte baja de Las Lomas, pero también apuntaron hacia más arriba de la ciudad. El sismo de 1985 movió la fuerza social de la ciu- dad, pero también la política y el mercado inmobi- liario. Entre las clases medias se desató la idea que la Ciudad de México era vulnerable; que había sido fantástica para vivir en las décadas de los años 50 y 60, pero para entonces ya no lo era porque estaba con- taminada, congestionada e insegura, debido a su mag- nitud. A principios de los años 90, el clima y entorno del mercado inmobiliario estaba caracterizado por las siguientes variables: secuelas del sismo de 1985, una elevada contaminación, y una urbe muy extendida, entre otras. Cuando vimos inminente el boom inmobi- liario, le dijimos al regente Manuel Camacho que se podían adoptar tres posiciones: • No hacer nada y ver qué pasaba. • Detener el crecimiento inmobiliario con medidas drásticas, que en ese momento no lo concebíamos. • Aceptar, canalizar y conducir el inminente creci- miento para beneficio de la ciudad. Manuel Camacho, que también era un economista serio y entendía la ciudad, optó por la tercera. La zona más afectada por los sismos en 1985 fue la delimitada por Tlatelolco, Calzada de la Viga, Anillo de Circunvalación, Viaducto Miguel Alemán y Circuito Interior. Vista del cruce del Paseo de la Reforma con las avenidas Rosales y Juárez, captada por el fotógrafo australiano Tony Wright alrededor de 1998. Reforma en la década de los años 80.
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