2011 México
Real Estate Market 116 S u st e nta b i l i dad certificados LEED, actualmente hay cerca de 120. Llamas señala que en nuestro país la certificación tiene algunas de- ficiencias en materia de ahorro de agua y energía: “Lo real es que en esta materia los desarrolladores mexi- canos tienen mucho que aprender, pero también mucho que aportar, principalmente en uso de materiales originarios de México y en diseños sustentables”. Picciotto y Llamas precisan que en estos momentos lo importante es que entre las personas del sector existe la conciencia de trabajar de la mano de la sustentabilidad. No obstante, el reto es no aplicar a raja- tabla una certificación que nació en Estados Unidos, sino que hay que buscar adecuaciones y después gene- rar una certificación que responda a las necesidades de nuestro país, a su clima y a sus materiales. MITOS Y REALIDADES Durante estos 10 años la sustentabili- dad generó muchos mitos y algunas realidades. Por supuesto, el primero de ellos tiene que ver con los costos. Muchas personas aseguran que ser amigables con el medioambiente sig- nifica invertir mucho en tecnología, que a ciencia cierta no se sabe si es del todo benéfica. Otros especialistas explican que el beneficio no se da en el costo de los insumos, sino en la baja significa- tiva en las facturas de gas y energía eléctrica (hasta 40 %). No obstan- te, para quienes se involucran en el proceso los números también están relacionados con el tiempo en que se recupera la inversión a través del ahorro de costos: “En Estados Unidos hay edificios sustentables certificados con rentas de entre 5 y 10 % por arriba de la competencia”, comentó Berarducci. Estas “pequeñas” diferencias en torno a la fórmula costo-beneficio pa- recieran poco significativas, un asun- to de “pesos y centavos”; sin embar- Piccioto Arquitectos Corporativo Insurgentes 553, México. “El problema es que las normas que se aplican en Canadá y Estados Unidos obedecen a un clima extremo que no se tiene en México”, José Picciotto. go, su importancia radica en que los edificios consumen 23 % de toda la energía de México. De ahí que, redu- cir este porcentaje se traduce en miles de millones de pesos. Durante la primera década de este siglo, Infonavit y otras entidades han tratado de impulsar el desarrollo de una construcción verde, en ocasiones con poco éxito y en otras con acciones más o menos concretas, como la aplicación de calentadores solares en el Estado de México, la utilización de focos ahorra- dores en casas nuevas y el desarrollo de complejos habitacionales con equipo para recolectar el agua de lluvia, como sucede en el municipio de Tecamac. Pero el “talón de Aquiles” sigue siendo el costo. Se estima que, en pro- medio, una vivienda sustentable es 20 % más cara que una convencional. Sin embargo, debido a que el costo de mantenimiento baja 29 % al año, el sobrecosto de los gastos de construc- ción se amortiza en cuatro años y a partir del quinto los ahorros se con- vierten en ganancias.
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