16 desarrollos con campos de golf

176 | Real Estate Market H OM E • D E S I G N H ace un par de años llegué a vivir a un departamento más que cente- nario, ubicado a un extremo del Centro Histórico de la Ciudad de México. Un viejo barrio donde las clases acomoda- das del México del Porfiriato, se establecie- ron para crear un microcosmos que nos dice con claridad por qué el barón Alejandro Von Humboldt, bautizó en el siglo XIX a esta ur- be, como la Ciudad de los Palacios. Aquí, las techumbres de viguerías y las fachadas de cantera labrada, aún son cosa de cada esquina, y en realidad todo te hace pen- sar que vives en un México más viejo; ese México que al asomarse a través de la ven- tana ya es otro, pues igual mezcla las torres y campanarios de una iglesia de estilo neogóti- co cercana, con los rascacielos que se alinean, uno más alto que el otro, sobre Paseo de la Reforma. El mosaico es impresionante. Sin embargo, podría asegurar que el exterior de cada una de esas viejas casonas no deja de ser tan interesante como lo es el interior; y el departamento de que les ha- blo tiene mucho que ver, pues al estar den- tro de éste me doy cuenta como no sólo ha cambiado la estética y trazo de la ciudad, sino su funcionamiento interno y la mane- ra en como vivimos y nos desarrollamos en los inmuebles que le habitan. El cambio más claro de cómo funcio- naban antes y ahora las casas o departa- mentos, se encuentra justo en la cocina. En este caso se ubica al fondo del inmue- ble, alejada por completo de la sala de es- tar y el comedor, y separada del resto de las habitaciones por un cubo de luz y a un costado de la covacha. Nada más ajeno de cómo convivimos con nuestras cocinas en la actualidad, lo que me llevó a pensar que quizá lo único que no se ha perdido ni se perderá en es- tos espacios, es que justo en ellos, es don- de nace el calor de hogar. Ahora dudo que existan muchas coci- nas de leña, como las que los primeros moradores de estos inmuebles emplea- ron, pero los hogares siguen calentándo- se por estufas de gas o con modernos quemadores eléctricos y con funciones di- gitales, como los que recientemente insta- laron en casa de una vecina. Luego entendí que la distribución de estos espacios tiene que ver con que en- tonces no se contaba con las modernas y potentes campanas extractoras de humo, que se llevan lejos los fuertes olores de la cocina así que sólo lo podían remediar el inconveniente, aislándolo a estos espacios y creando un cubo de luz y circulación de aire de por medio. M ETAMORFOSIS Emplear el término “metamorfosis”, quizá nos remita más a la fantástica nove- la de Kafka, pero en realidad la usaremos M IELE

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