Estados Unidos sufrió un fuerte descalabro por haber reducido la proveeduría de insumos y la manufactura de equipos estratégicos provenientes de China, por lo que buscará integrar cadenas productivas en geografías más cercanas

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Según un análisis, con la gradual apertura de la actividad económica nacional, el nuevo acuerdo comercial alcanzado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) traería certidumbre al inversionista y una relativa estabilidad a los mercados financieros, elementos esenciales para incentivar la inversión y el crecimiento económico. En donde la industria de la construcción es uno de los sectores que se verían beneficiados transversalmente, ya que el acuerdo alentará la llegada de nuevas inversiones a la actividad industrial, comercial y de servicios.

 
Así lo mencionó José Antonio Hernández Balbuena, gerente del Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción, de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). Y dijo que "adicionalmente, Estados Unidos sufrió un fuerte descalabro por haber reducido la proveeduría de insumos y la manufactura de equipos estratégicos provenientes de China, por lo que buscará integrar cadenas productivas en geografías más cercanas".

 
Por lo que México podría ser el mayor beneficiado de esta coyuntura, porque podría aprovechar al máximo la necesidad de hubs industriales que a su vez requerirán infraestructura como carreteras, aeropuertos, zonas residenciales que den soporte a los colaboradores, centros comerciales y demás elementos que permitan que los negocios progresen, señaló el especialista en el reporte 'La industria de la construcción: recuento parcial de daños'.

 
Según “los resultados observados para la economía nacional al primer cuatrimestre de 2020, la caída de 6.2 no fue tan grave como muchos analistas esperaban (alrededor de –10.0%), lo que da esperanza de que la recuperación podría ser más rápida y vigorosa de lo previsto”, indicó Hernández Balbuena. Por este motivo, los constructores deberán estar atentos a las oportunidades de trabajo que surjan de parte del sector privado y a los planes de recuperación que los gobiernos federales y estatales implementen.

 
Y recordó que en abril la construcción tocó fondo, y previsiblemente en mayo cambiaría la pendiente. En junio, el componente general del Indicador Agregado de Tendencia del Sector de la Construcción (IAT) lo ubicó en 1.1% por encima del valor registrado en mayo. Sin embargo, la consolidación de la tendencia ascendente a mediano y largo plazo dependerá de factores cuyas interacciones aún son difíciles de predecir, como la trayectoria de la pandemia (un segundo o tercer rebrote) hasta que exista una vacuna o las repercusiones del endurecimiento drástico de las condiciones en los mercados financieros mundiales.

 Asimismo, el grado de las perturbaciones en la oferta; las variaciones de los patrones de consumo; los efectos en la confianza y volatilidad de los precios de las materias primas; o una mayor debilidad de los componentes de la demanda. Aunque también se deberán tomar en cuenta factores positivos, como la contención efectiva de la propagación del COVID-19; que los estímulos otorgados sean efectivos para apoyar la recuperación de la economía; o que la entrada en vigor del T-MEC propicie una inversión mayor a la esperada.