México necesita una transformación, un cambio que permita el crecimiento que el país merece. Algo que solo la infraestructura puede ofrecer.

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INFRAESTRUCTURA 

Como consecuencia de la Gran Depresión de 1929, México experimentó una transformación radical en su estructura económica en la que, de ser una sociedad agrícola y rural, se convirtió en una sociedad industrial y urbana.

Dicha evolución permitió al país, en un periodo comprendido de 1933 hasta 1982, crecer al 6.17% por año, con inflación y sin inflación, con guerra y sin guerra, con buenas y malas, etc; 50 años de crecimiento, producto del cambio y la transformación. En particular, los 12 años del Desarrollo Estabilizador fueron los más positivos para México, al crecer 6.8% anual, de 1958 a 1970, con una inflación de 2.5 por ciento.

Hoy vemos a China haciendo lo mismo, porque de ser una economía en la que la mayor parte de la población estaba en el autoconsumo y vivía en zonas rurales, pasó a incorporarlas a un entorno urbano, a la par que creó una clase media grande con buen poder adquisitivo.

 

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Grandes transformaciones

Durante 50 años, hubo un gran desarrollo dentro del país, el Producto Interno Bruto (PIB) creció más de 20 veces; como la población, que se multiplicó más de cuatro y pasó de 17.5 millones habitantes a 71 millones, aproximadamente. Este espectacular desarrollo indujo grandes obras de infraestructura a nivel nacional, así como grandes áreas de desarrollo urbano, servicios públicos y edificación de todo tipo de inmuebles que se requerían.

Es decir, fue muy importante que junto al gran crecimiento económico que se registró, tanto la arquitectura como la ingeniería mexicana –al ir de la mano con dicha evolución– respondieran de manera adecuada y con creces. Se formaron nuevos ingenieros, y los que ya existían se prepararon, para hacer frente a la creciente demanda de infraestructura que alimentó el desarrollo.

Hoy, 38 años después, México ha crecido menos del 2% anual y con un muy escaso crecimiento per cápita. Si se observa este panorama, con expectativas recesivas que, para atenuarlas, diferirlas o combatirlas, el mundo ha desarrollado y establecido políticas monetarias muy laxas y agresivas, con enormes excesos de liquidez y tasas de interés negativas (en términos reales) disponibles a largo plazo para evitar esta recesión. Ante tal escenario, se podría conservar el optimismo, porque hay que aprovechar esos recursos baratos.

Bajo este contexto, pareciera que existe la oportunidad de hacerlo ahora al revés. Anteriormente el crecimiento económico de México implicó la necesidad de desarrollar infraestructura, ahora se debe hacer una gran infraestructura para impulsar el desarrollo económico, y así evolucionar de la etapa de la sociedad industrial a la moderna. Habría que impulsar la construcción de grandes obras de ingeniería civil para que crezca la economía del país, tal y como China lo ha estado haciendo.

Es claro que el reto es conducir el nuevo cambio, mundialmente hablando, a la nueva civilización tecnológica de servicios digitales o como se los quiera llamar; sin embargo, pareciera que los únicos que lo están haciendo residen en Asia. Por ejemplo, Corea empezó hace mucho con grandes programas de educación, pero China –que más allá de su gran crecimiento, desarrollo económico y nivel educativo en su población– ha formado una clase media educada enorme, creciente en número y poder adquisitivo que ha tenido un desarrollo espectacular.

Es sorprendente su progreso en la ingeniería, en construcción, sus proyectos, su diseño; es enorme lo que están haciendo, incluso, posiblemente estén a la cabeza en la calidad y capacidad de sus ingenieros y arquitectos, así como en el desarrollo de innovación en sus proyectos. Existe una razón que lo explica: Desde hace diez años, China invierte el 12% de su PIB en infraestructura; mayor que la que hacen todos los países de Europa y Estados Unidos.

 

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Inversión, la clave

Ante tal panorama mundial, México debe empezar a actuar y aprovechar las facilidades de financiamiento para realizar una gran inversión en materia de infraestructura y reconversión urbana, con recursos propios y ahorro externo a largo plazo –a tasas de interés muy bajas– que financien estas grandes inversiones en todo México; enfocándose en la región Sur-Sureste, que es la que más lo requiere.

Dichas inversiones generarán una gran actividad económica a nivel nacional, muchos y mejores empleos que aumentarán la demanda y retroalimentarán el desarrollo con un marco de finanzas públicas sanas –con las que este gobierno ha tenido especial cuidado–, mejorando además el poder adquisitivo del salario por la baja inflación. Con lo anterior, se podrá recuperar el crecimiento sostenido y sustentable.

Es necesaria ya una transformación, un cambio que permita empezar a tener el crecimiento que México merece.

 

¿En qué invertir?

Se está planteando que desde la infraestructura social –que son los caminos rurales hechos por vecinos, o los que hace el sector público a través de empresas privadas–; que es importante porque comunica a los poblados de entidades y les permite sacar sus cosechas. Teniendo buenos caminos se integran las comunidades cercanas, se ofrecen mejores servicios, acceso a la salud y educación.

Otro proyecto importante es la gran inversión en el sureste del país, zona que tiene la mitad del PIB en relación al norte, o quizás del centro mismo de México; tiene un PIB muy bajo, con niveles similares a los países de Centroamérica, condiciones inferiores a las de México. El objetivo es acelerar el desarrollo y crecimiento del sureste, que a su vez empujará a todo el país; porque esa inversión, empleo y trabajo generarán demanda de muchas otras actividades.

Será un gran impulso al desarrollo nacional, sobre todo para poder incorporar a la región sur a la modernidad, a la economía, a mejores niveles de ingreso, entre otros. Los proyectos de infraestructura del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, son parte de un interés por el sureste.

En cuanto a las otras actividades de infraestructura, se incluyeron aquellas en materia de salud, agua, hidrocarburos, refinación, petroquímica; también en generación de energía, en redes de distribución y transmisión, al igual que en carreteras, aeropuertos, puertos, en revitalización urbana, etc.

En materia de telecomunicaciones, en Telmex y Telcel atienden, desde hace un año, a todas las áreas geográficas desatendidas, porque es una responsabilidad beneficiar a cerca de 15 o 20 millones de mexicanos que aún no cuentan con comunicaciones en sus poblaciones. La conectividad a todo nivel genera igualdad de oportunidades, por lo que se ha contemplado una inversión de entre 35 mil y 40 mil mdp anuales entre ambas compañías.

Un campo que por ahora no se ha contemplado, pero que será importante considerar, es el medio ambiente, en particular en materia de residuos. En algunos países donde participan dichas empresas, el manejo de residuos es muy importante, desde la recolección, el reciclaje; incluso, en algunos casos, la incineración genera energía.

Acerca del sector energético, se debe ir buscando energía, usando gas que es menos contaminante, seguir en la búsqueda de energías alternativas porque la fotovoltaica es cada vez más competitiva en precio. Hay una gran necesidad de inversión en energía, llevarla a todos los poblados del país que aún no tienen acceso.

Actualmente se tienen mil 600 propuestas de obras consideradas en el PNI y que contemplan todo tipo de proyectos; pero hacen falta muchas propuestas concretas.

Es fundamental impulsar la construcción de grandes obras de ingeniería civil para que crezca la economía de México, tal y como otros países lo han hecho.

 

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Revitalización urbana

Un segmento importante, como adicional, es el urbano. Por ejemplo, como consecuencia de la revitalización del Centro Histórico de la Ciudad de México, llevado a cabo con y durante el gobierno del presidente, es importante caer en cuenta de la importancia de poder vivir, estudiar, trabajar, curarse, divertirse y tener todos los servicios públicos y privados sin necesidad de usar vehículos de motor por horas, cada día.

Esto, además de ser el problema principal, parece ser que tiene un costo invaluable en tiempo de vida para las personas que tienen que transportarse una o dos horas para ir, y luego otras tantas para regresar; por supuesto que tiene un costo económico, complica la movilidad urbana, contamina el medio ambiente, entre muchos otros inconvenientes.

Es clara la necesidad de reconversión urbana de las grandes ciudades, aquellas que fueron producto de la sociedad industrial, por lo que una forma alterna que se plantea es formar grandes barrios o mini ciudades abiertas, que cuenten con servicios públicos y privados de calidad, que puedan realizar sus actividades localmente, etc.

Un claro ejemplo es el Centro Histórico, donde el uso del automóvil es prácticamente nulo. Donde también se está intentando llevar a cabo es en la vieja zona industrial de la Nueva Granada, que está desapareciendo –como zona industrial– y que es conocida ya como el Nuevo Polanco. Aunque falta integrar a la colonia Pensil, que es aledaña, para que la gente que reside ahí suba su nivel de vida, y que las personas que trabajan puedan tener vivienda muy cercana de donde están desarrollando otras actividades.

Otro ejemplo de la necesidad y conveniencia de la reconversión urbana es la colonia Doctores, donde hay hospitales, centros de salud y juzgados, para que las personas que viven ahí tengan todos los servicios y no tengan necesidad de desplazarse grandes distancias, que vivan con mayor calidad de vida, mejores ingresos y que puedan movilizarse caminando.

También Paseo de la Reforma, la Zona Rosa y colonia Cuauhtémoc son alternativas; las colonias Condesa y Roma lo han logrado parcialmente, aunque falta vivienda de interés medio que podría ofrecerse desde la Doctores, por ejemplo.

Esto sería una gran inversión privada, generadora de empleos, ingresos fiscales, mejora de la movilidad y del medio ambiente, logrando una mejor calidad y nivel de vida para la población. 

 


Texto:Mensaje del Ing. Carlos Slim Helú, presidente honorario vitalicio de Grupo Carso.

Foto: Profimedia.cz / edu / Open Addiction / CICSA /