La participación del sector privado en desarrollo de infraestructura en México ha tomado una creciente importancia debido a que se trata de un sector que puede ser el motor del desarrollo del país y un pilar sumamente importante tras los recortes presupuestales.

El modelo de asociación público privada permite que el Gobierno no arriesgue capital en los proyectos de infraestructura que necesita el país, ya que son las empresas quienes con recursos propios asumen el riesgo y edifican bajo las especificaciones técnicas requeridas por las autoridades.

 

Sergio Hidalgo
Director general OHL México Sergio Hidalgo Director general OHL México

 

Uno de los sectores con mayor potencial para la participación de la iniciativa privada es el carretero. Somos un país en movimiento que necesita de una conexión de calidad, que permita un desarrollo fluido del comercio e incremente el nivel de vida de sus habitantes con soluciones de vialidad.

Otro punto de suma importancia en el que las concesionarias podemos aportar valor es en el mantenimiento de estas carreteras, pues solo así se pueden perpetuar los beneficios que brindan al país.

 

El país necesita una conexión de calidad que facilite el comercio y eleve la calidad de vida de las personas.

 

Las empresas privadas que aportan infraestructura a este nivel, se convierten en un pilar clave para México. Las aportaciones son muchas, el valor de activos como pieza clave para el desarrollo del comercio, la conexión, las soluciones viales y la calidad de vida son un tema primordial para el impulso de un país hacia un futuro como potencia.

 

Entre las obras más emblemáticas que ha realizado OHL en México está el Circuito Exterior Mexiquense, con una longitud de 110 kilómetros, concesionada hasta el año 2030. Entre las obras más emblemáticas que ha realizado OHL en México está el Circuito Exterior Mexiquense, con una longitud de 110 kilómetros, concesionada hasta el año 2030.

 

Por ejemplo, OHL México acaba de entregar el libramiento elevado de Puebla, una autopista que mide 13.3 km con cuatro carriles, tres entronques intermedios y un sistema de peaje mixto. Este viaducto es una solución al problema de congestión vial que afecta a la zona metropolitana de la capital del estado;  además de disminuir en 424 kg/h las emisiones de CO2 y reducir el tráfico en un 70 por ciento.

El otro proyecto de gran importancia es la autopista Atizapán-Atlacomulco, que con una longitud de 74 km y cuatro carriles va a significar una gran mejora para la conectividad de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) con el norte y occidente del país. Esta es una alternativa de suma importancia para conectar a la Ciudad de México (CDMX) con Querétaro y el resto del Bajío, que actualmente es una vía de flujo pesado y de alto riesgo para el tránsito de todo tipo.


Texto:Sergio Hidalgo

Foto: OHL México /