México es un país en el que impera la desigualdad económica. Norte y Sur son regiones opuestas en lo que a desarrollo económico y calidad de vida de sus habitantes se refiere. Por ello se busca detonar nuevos polos de desarrollo económico.

El modelo de apertura seguido desde la década de los 80s, potenciado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y ahora con la participación del país en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), no se han logrado integrar a todas las regiones del país en una dinámica de desarrollo económico más igualitario.

En entidades como Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz solo el 8.76% de su población, en promedio, no es pobre (de acuerdo a las mediciones de la Coneval de 2014); el 23.16% en promedio, vive en pobreza extrema; y el resto… solo es pobre.

 

En el mundo operan entre 3,500 y 4,000 ZEE.
En el mundo operan entre 3,500 y 4,000 ZEE.

 

El panorama es brutal y hace impostergable la necesidad económica y ética de brindar a millones de mexicanos que viven en el sur las mismas oportunidades de desarrollo humano (salud, educación e ingreso) de quienes viven en otras regiones del país.

Hasta ahora, la manera del gobierno de atacar la pobreza ha sido asistencialista; es decir, no disminuye, solo contiene la pobreza. Con la promulgación de la Ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE) el pasado 31 de mayo, el gobierno busca cambiar la estrategia: convertirá en polos de desarrollo y generadoras de empleos bien remunerados a aquellas regiones con más población viviendo en condiciones de pobreza extrema.

En general, una ZEE se define como un espacio geográfico abierto, con una localización privilegiada, en términos logísticos, y sujeta a la aplicación de políticas preferenciales orientadas a ofrecer un entorno  de negocios excepcional que pavimente el camino para convertirlas en regiones altamente productivas.

 

“Es un proyecto (ZEE) de largo plazo, de 30-40 años”.

Gerardo Gutiérrez Candiani

 

Zonas económicas en el mundo
TipoObjetivoTamaño típicoUbicaciónActividades elegiblesMercadoEjemplo
Parques industriales Manufactura < 100 ha Diversa Mayoritariamente manufacturera Nacional, exportación Existe en la mayoría de los países
Zona Franca Comercial Apoyo al comercio < 50 ha Puertos y aeropuertos Relacionada comercialmente al procesamiento y servicios Re-exportación, Nacional Zona libre de Colón, Panamá
Zona Franca de Exportación (ZFE) Exportación manufacturera < 200 ha Puertos y aeropuertos Mayoritariamente manufacturera Exportación Masan, Corea; Río Athi, Kenia
Zonas de Empresas Libres (Zonas de una sola fabrica) Exportación manufacturera Al menos de 1 ha
(una fábrica)
Diversa Mayoritariamente manufacturera Exportación Mauricio; México
Zona Amplia de ZEE y Puertos Libres Desarrollo integrado > 100 ha Mixta Multi-uso Nacional, interno, exportación Shenzhen, China; Aqaba, Jordania
Fuente: Extraído del FIAS (2008). Special Economic Zones: Performance, Lessons Learned, and Implications for Zone Development.
Washington, D.C.: World Bank.Banco Mundial, Octubre 2012.   

 

 

Un poco de historia

 

Las ZEE no son un esquema de desarrollo nuevo. La primera surgió en Irlanda hacia finales de la década de los 50s como parte de una política industrial y comercial que impulsara una región con una estrategia de inserción internacional.

Actualmente existen entre 3,500 y 4,000 distribuidas en 130 países.  Algunas (las menos) han tenido más éxito que otras en la consecución de sus objetivos.

Cabe anotar que la mayoría de las ZEE del mundo se dedican a actividades intensivas en mano de obra; lo que se traduce en empleos con bajos salarios y mínima aportación al crecimiento y la productividad. Eso, en caso de suceder en México, sería un fracaso en el esfuerzo de “jalar” al desarrollo a las zonas menos privilegiadas del país.

 

 

La experiencia china

 

En el desarrollo de las ZEE destaca China que hoy por hoy cuenta con alrededor de 160 zonas especializadas en distintas actividades: desarrollo científico-tecnológico; desarrollo industrial y de tecnología avanzada; procesamiento para la exportación; cooperación económica en la frontera; de libre comercio, y de desarrollo turístico, entre otras.

Quizás el ejemplo más exitoso es el de Shenzhen, región ubicada en la provincia china de Guangdong. Un pueblo pesquero que inició operaciones en los 80s como ZEE y que en la actualidad es uno de los principales centros productivos y financieros de China. También se le conoce como el Silicon Valley chino.

 

El estudio de ZEE en otros países aporta información esencial sobre los puntos que hay que reforzar o cuidar.

 

Su desarrollo pasó por al menos tres etapas en las que el sistema legal y las regulaciones se decidieron en función de los requerimientos y necesidades locales, razón por la que se incrementó la capacidad de toma de decisiones del gobierno municipal en lo que se refiere a la aplicación de políticas preferenciales para estimular la inversión de empresas hi tech. También, establecieron fondos gubernamentales para la investigación y el desarrollo tecnológico (4% del PIB local); el resultado ha sido la generación de marcas propias de tecnología presentes en todo el mundo.

Cabe mencionar que en 2013 China destinó el 2% de su PIB nacional a la investigación, el desarrollo y la innovación, de acuerdo con cifras del Banco Mundial (BM).

Sin embargo, no todo ha sido positivo en las ZEE chinas. Algunas de las problemáticas que se destacan es que las empresas ahí establecidas arrasaron con los recursos naturales de la región, recurriendo a la importación de insumos para mantener sus altas tasas de crecimiento, limitando con ello su capacidad de mantener altas tasas de crecimiento.

 

Las ZEE no son la panacea de la pobreza regional. En su efectividad intervienen muchos factores.

 

Ley de ZEE México

 

La política asistencial del gobierno mexicano no disminuye  estructuralmente las condiciones de pobreza de más de 55.3 millones de mexicanos, solo la contiene. La situación podría cambiar para tres regiones (serán cuatro en 2017) al ser consideradas como ZEE, pues serán el instrumento que el gobierno utilizará para combatir la desigualdad y cerrar la creciente brecha de desarrollo regional, a través de un crecimiento económico sostenible, sustentable y equilibrado en las regiones con mayor rezago social.

 

Es necesario combatir la condición de pobreza no solo contenerla.

 

 

Los empleos creados en las ZEE deben ser de calidad, bien remunerados.

 

Las ZEE tendrán un fuerte desarrollo en materia de infraestructura.
Las ZEE tendrán un fuerte desarrollo en materia de infraestructura.

 

Atendiendo el principio de iniciar este modelo de desarrollo en las regiones del país que concentran la mayor tasa de población que vive  en pobreza extrema, pero que también cuentan con una ubicación geográfica estratégica, las primeras ZEE de México son:

 

  • Puerto Chiapas, que en materia de infraestructura, impulsará el gasoducto Salina Cruz-Puerto Chiapas-Guatemala.
  • Puerto Lázaro Cárdenas (con los municipios adyacentes de Guerrero y Michoacán) para el que se planean diversas obras de infraestructura, equipamiento modernización.
  • Corredor Industrial Inter-Océano del Istmo de Tehuantepec (de Salina Cruz, Oaxaca a Coatzacoalcos, Veracruz) en el que se promoverá la creación de un gasoducto transoceánico, la rehabilitación del ferrocarril del Istmo, asimismo impulsará la carretera transístmica.
  • En el 2017 se le sumará una cuarta: el corredor petrolero Tabasco-Campeche.

El Secretario de Hacienda, Luis Videgary, define a las ZEE como “áreas delimitadas geográficamente, ubicadas en sitios con ventajas naturales y logísticas para convertirse en zonas altamente productivas. Son regiones que gozarán de condiciones especiales para su desarrollo, y que se apoyan en la integralidad de tres pilares fundamentales: incentivos, infraestructura y comunidad”.

 

Se busca impulsar las rutas de transportación comercial del sureste del país. Se busca impulsar las rutas de transportación comercial del sureste del país.

 

 

A diferencia de otras zonas en el mundo que son especializadas, la Ley de ZEE de México prevé desarrollar una amplia gama de actividades económicas que tendrán como común denominador poner marcado énfasis en la innovación, el desarrollo científico y tecnológico. Es por esta razón que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) formará parte de la Comisión Intersecretarial de la ZEE.

Es importante destacar que en México, de 2012 a 2015, el gasto en investigación y desarrollo experimental (GIDE) pasó del 0.43% al 0.57% del PIB nacional. El promedio mundial fue de 2.17%, y en países como Korea, Singapur, España, Brasil y China alcanzaron 4.1%, 2%, 1.2%, 1.2% y 2%, respectivamente.

Será un reto importante para el gobierno incrementar dicho gasto por lo menos al 1% e interesante que ocurriera lo mismo con el PIB a nivel local.

Las políticas preferenciales que se aplicarán en las ZEE giran en torno a cinco ejes:

 

  • Beneficios fiscales y laborales.
  • Régimen aduanero especial.
  • Marco regulatorio ágil

(Ventanilla única).

  • Infraestructura de primer nivel.
  • Programas e incentivos especiales para facilitar la actividad económica.

 

“10 Estados son susceptibles a ZEE”.
Gerardo Gutiérrez Candiani.

 

Para un grupo de especialistas convocados por ¿Cómo vamos México?, los aspectos señalados con mayor frecuencia que requiere una ZEE para tener éxito son: la definición de derechos de propiedad; la certidumbre jurídica; los incentivos fiscales; la seguridad pública; la integración de cadenas productivas; la infraestructura adecuada, así como la transparencia y rendición de cuentas. Aunque no fue incluido el capital humano, algunos de sus expertos también lo incluyeron como prioritario.

De acuerdo con la Ley, las universidades de la región y las empresas que ahí deseen ubicarse deberán trabajar codo a codo para formar los cuadros de trabajadores que necesitan en todos los niveles: en cada ZEE existirá un Consejo Técnico conformado por representantes de trabajadores, instituciones educativas y de capacitación, así como empresarios.

 

La planificación y enfoque en puntos clave a cuidar determinan el éxito o fracaso de las ZEE.

 

Empresas y universidades deberán trabajar codo a codo para formar cuadros de trabajadores en todos los niveles. Empresas y universidades deberán trabajar codo a codo para formar cuadros de trabajadores en todos los niveles.

 

Al respecto, Viridiana Ríos, investigadora de The Wilson Center, anota que “La falta de capital humano entrenado; la presencia de crimen organizado; la carencia de ciudades medias atractivas para que los gerentes y directivos se establezcan con sus familias; además  la lejanía relativa de dichos estados con los mercados internacionales, son variables más determinantes para impedir la inversión, que no tener una ventana única para facilitar los trámites empresariales”.

Por su parte, Isaac Katz, profesor de economía del ITAM, apunta “Sin capital humano, el acervo de habilidades y conocimientos de uso  productivo, es prácticamente imposible lograr un desarrollo económico alto y sostenido. Bajos niveles educativos; además de mala calidad, que hacen que en muchos casos sean analfabetos funcionales, deriva en que no pueden insertarse eficiente y productivamente en una economía moderna…¿cuántas empresas están dispuestas a invertir en estas ZEE si no existe la mano de obra con el capital humano requerido? Muy pocas… De ser esto así, lo que observaremos serán empresas de tamaño muy pequeño, sin economías a escala, de baja productividad y, consecuentemente, muy bajas en la remuneración para los trabajadores”. El Economista, julio 3, 2016.

La tarea no es fácil. El factor educativo e incluso político son dos grandes temas que deben resolverse con bisturí y es posible que lleve un buen tiempo al gobierno resolverlo.

 

¿Cómo van a operar las ZEE?

 

Gerardo Gutiérrez Candiani, ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), es el primer titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales (AFDZE) y su objetivo inmediato es lograr que, hacia finales de este año, se emitan los decretos de creación de las primeras zonas para lograr que en 2018 se establezcan nuevas empresas.

Gutiérrez Candiani tendrá la responsabilidad de construir, desarrollar, administrar y mantener las ZEE a través del diseño de un programa maestro que señale los requerimientos que, en materia infraestructura interna y externa (transporte, comunicaciones, logística, energética e hidráulica), requiera cada ZEE para alcanzar sus objetivos, incluyendo el tema de capital humano (educación y capacitación); seguridad pública; innovación; desarrollo científico y tecnológico; transferencia tecnológica y aprovechamiento de las TI; financiamiento; promoción de encadenamiento productivo y programas de vivienda, entre otros.

 

El desarrollo de las ZEE es una apuesta riesgosa. De funcionar positivamente, detonará un crecimiento impresionante; pero si fallan, podrían aumentar los niveles de pobreza.

 

Para Viridiana Ríos “Si las ZEE no se traducen en inmediatas reducciones en la pobreza y la desigualdad, estas habrán sido un costoso error. Costoso porque nuevamente se utilizarán bienes públicos en financiar el enriquecimiento de unos pocos, y no en promover un crecimiento económico inclusivo”. Ese es el riesgo, sin duda.

Las ZEE buscan atraer empresas ancla o tractoras de sectores de elevada productividad que fortalezcan el encadenamiento productivo y potencialicen la derrama económica y tecnológica de la región; todas, relacionadas con las vocaciones naturales y las ventajas comparativas de estas zonas. En las primeras tres ZEE se han identificado los sectores energético; eléctrico; agroindustrial; autopartes; confección de prendas; y productos químicos.

 

El objetivo, hacia finales de 2016, es que se emitan los decretos  de creación 
de las primeras ZEE. El objetivo, hacia finales de 2016, es que se emitan los decretos de creación de las primeras ZEE.

 

Cada ZEE quedará delimitada y tendrá un programa de desarrollo de largo plazo, así como un plan maestro de desarrollo del área industrial. Julio A. Millán, presidente de Consultores Internacionales SC, anota que “El proyecto de ZEE es de largo plazo y no debe estar sujeto a las decisiones que año con año se toman para organizar el PEF y se debe considerar un concepto que a veces se soslaya en los presupuestos: su mantenimiento. A fin de consolidar una política de desarrollo, debe trascender a hitos sexenales e ideologías políticas”.

El Universal, julio 17, 2016.

Del éxito o fracaso puede depender el futuro de la región sur del país, y de terminar o seguir preservando siglos de atraso y pobreza, lo que a final de cuentas también se traduciría en un freno para el crecimiento y desarrollo de la economía nacional.

En la medida que tengan éxito las ZEE, la demanda de infraestructura y servicios irá en ascenso, incluyendo la necesidad de vivienda nueva.


Texto:Matiana Flores

Foto: PRESIDENCIA GOB / t21 / transmodar / GOB MX